Singapur.
Santhiya incineró hace años a una mascota fallecida y se dijo que no repetiría la experiencia. Esta singapurense despide ahora a su caniche de un modo más ajustado a sus creencias: con la «acuamación«.
Este proceso llamado técnicamente hidrólisis alcalina, recrea de modo acelerado la descomposición de un cuerpo con la ayuda de hidróxido de potasio y agua a temperatura a unos 150 grados.
Con el animal en una cámara metálica, lo único que queda al finalizar el proceso, que puede tardar entre 20 y 24 horas, son los huesos.
La mujer, de etnia india ha acudido junto a su madre, y su abuela a despedirse de «Carpet», una caniche fallecida casi a los 17 años, al establecimiento «The Green Mortician», el primer servicio de cremación con agua para mascotas de la ciudad-Estado asiática.
Se trata de una ceremonia y larga despedida, que empieza con la perrita yaciendo en su colchón en un altillo decorado con flores de una cálida sala velatoria de la funeraria, rodeada por Santhiya y sus familiares.
El propietario de este negocio se confiesa «sorprendido» por la buena acogida en Singapur, una isla de unos 5,5 millones de habitantes sin apenas espacio sin urbanizar, lo que hace que las cremaciones sean casi una obligación, al no haber metros cuadrados para ampliar los cementerios.
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