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Abuso de piretroides aumenta resistencia de Aedes aegypti

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La rotación de insecticidas en los programas de salud pública, uso agrícola y casero es fundamental para el buen control de las poblaciones de vectores y para evitar la reaparición de brotes de enfermedades vectoriales en la región, confirma un nuevo estudio que encontró nuevas mutaciones en mosquitos Aedes aegypti aparentemente relacionadas con el uso desmedido de insecticidas piretroides.

Realizada en el estado de Tapachula, México, entre 2017 y 2020, la investigación publicada en Plos Genetics comprobó la presencia de genes de resistencia a la permetrina en mosquitos Aedes, transmisores de Zika, dengue, chikungunya y fiebre amarilla. Desde 1999 hasta finales de la primera década de 2010, la permetrina fue el principal insecticida piretroide utilizado en México para el control de esa especie.

Y aunque en el Listado de 2021 de los Productos Recomendados por el Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (CENAPRECE) para el Combate de los Insectos Vectores ya no aparece, los expertos coinciden en que su uso agrícola y casero sigue siendo común.

Un equipo de investigadores de la Universidad del Estado de Colorado y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, y la Universidad Autónoma de Nuevo León, México, analizó y comparó el ADN de mosquitos que al estar expuestos a la permetrina caían, se recuperaban o morían, o simplemente no eran afectados.

Después, mediante secuenciación genómica, identificaron y contrastaron los genes asociados a la resistencia al insecticida.

“Esto no es propio de un solo gen, es multigenético, y no solo está relacionado al sitio de acción del insecticida. También observamos cambios a nivel de la quitina, que es de lo que está hecho su exoesqueleto […] Los mosquitos están mejorando su armadura, aunque aún no sabemos cómo exactamente”, dijo Saúl Lozano, Entomólogo Médico de la Universidad de Colorado, coautor de la investigación.

Aunque las mutaciones genéticas en los mosquitos -como en cualquier otro ser vivo- son comunes, la exposición constante a un tipo de insecticida “favorece su capacidad para resistirlo”, explicó Patricia Penilla, otra de las coautoras del estudio, investigadora del Instituto Nacional de Salud Pública de Tapachula, México.

Al reproducirse, se crean poblaciones completas que son resistentes a un tipo de insecticida específico. Y al migrar, las poblaciones se dispersan por el territorio, lo cual podría significar un problema para los estados y países vecinos en la región, complementó.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades transmitidas por vectores representan alrededor del 17 por ciento de la carga mundial estimada de enfermedades transmisibles y afectan de manera desproporcionada a las poblaciones más pobres, especialmente en países en desarrollo. El uso de insecticidas es una de las principales estrategias para el control de insectos que transmiten enfermedades.

La resistencia del Aedes aegypti a la permetrina ya ha sido reportada antes en varios estados de México, principalmente en Veracruz, Tabasco, Guerrero y Sinaloa.

Adriana Flores, consultora de la OMS en materia de resistencia a insecticidas en mosquitos, señala que la importancia de estos estudios radica en entender cómo los mecanismos bioquímicos y moleculares confluyen en la generación de la resistencia, para así “plantear una estrategia de rotación de insecticidas y búsqueda de alternativas para el control, así como el uso de otros productos de origen biológico”.

Actualmente no existe un registro formal sobre el uso de piretroides a nivel agrícola ni casero en México. Y aunque las estrategias de salud a nivel mundial han conducido a la disminución del uso de la permetrina, por ejemplo, el no tener conocimiento sobre su venta y uso en el sector agrícola, vuelve más complejo el control de la resistencia, señala Flores.

“La importancia del análisis de la resistencia no es exclusiva de Latinoamérica, sino a nivel mundial. La estrategia número uno para el control de insectos son los insecticidas, si no se estudia y monitorea la resistencia, el resultado inminente será la falla en el control de las poblaciones de insectos”, puntualizó la investigadora.

La misma OMS establece en su Programa de Respuesta Mundial para el Control de Vectores 2017–2030 que es necesaria una estrategia integrada en la que gobiernos, centros de investigación, productores primarios y la sociedad civil actúen a través de programas de prevención sanitaria, educación para la salud, y desarrollo e innovación en investigación sobre control de vectores.

Para esto, remarca el documento, será necesario la adopción de un programa nacional de investigación adecuadamente definido, una mejor coordinación intrasectorial e intersectorial, la participación de la comunidad en el control de vectores, el fortalecimiento de los sistemas de monitoreo y la implementación de intervenciones innovadoras de eficacia demostrada.

Por: Humberto Basilio en SciDev

Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano – Noticias NCC
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