Colombia.

Aunque no es un invitado oficial, la inteligencia artificial está muy presente en la Feria del Libro de Bogotá, FILBo.

La IA es un aliado para Nicolás Jiménez y sus socios en su emprendimiento editorial en Colombia. Jiménez, director de Chibalete Editores, reconoció que existe preocupación por el uso de estas herramientas, pero defendió su potencial.

“Yo entiendo, hay mucha preocupación por el uso de estas herramientas. Sin embargo, yo lo que creo y mis colegas en la compañía Chibalete Editores es cómo al fin los computadores están haciendo lo que soñábamos que hicieran”, dijo.

Utilizando herramientas de inteligencia artificial, Nicolás y sus cuatro socios publicaron más de 30 libros en los últimos dos años.

“Hay una herramienta alucinante que podemos emplear y que estamos empleando todos, y que siempre y cuando se haga de manera razonable y encontrándonos humanos capaces de mediar esos procesos también y llevarlos adelante, pues es un sueño en muchos escenarios, es un sueño”, señaló.

Pero ese sueño es una pesadilla para ilustradores como Emmanuel Laverde, quien ve el uso de inteligencia artificial como un “robo” del proceso creativo.

La inteligencia artificial nos borra y nos quita el proceso entre la idea y el producto que queremos tener. Cierto, y el arte es precisamente esa lucha entre la idea y el objeto que queremos tener”, afirmó.

Laverde agregó que los libros reflejan esa investigación y esa lucha detrás de una publicación.

“Creo que eso la gente lo siente cuando lo ven”, subrayó.

Algunos editores consideran que el uso de IA se aplicará para producir textos de consumo masivo pensando más en gustos ya adquiridos, dejando a un lado la calidad literaria.

Edgar Blanco, editor de Animal Extinto Editorial, señaló que una herramienta como la IA puede producir algo que le guste a muchas personas porque puede imitar fácilmente un estilo o ciertos tópicos.

“Creo que sí, creo que se puede construir un best seller con IA”, indicó.

Muchos visitantes de la Feria del Libro de Bogotá dan a entender que la producción literaria de la inteligencia artificial aún no es de su gusto.

Mariana Durán, estudiante, consideró que en ese sentido puede tratarse de un fraude, porque se pierde la parte ritual que tiene la escritura.

“Es como de soltar y de producir algo desde tus vísceras”, expresó.

Leonardo Gil, escritor y profesor, afirmó que en el campo de la escritura creativa la tarea suele ser bastante más compleja.

“Ahí me parece bien la inteligencia artificial. No, no tiene mucho que aportar, por lo pronto”, dijo.

María Alejandra Cubillos, librera, señaló que no cree que haya que satanizar la inteligencia artificial y la comparó con una herramienta como internet.

“Me daría mucha jartera leer un libro todo hecho por inteligencia artificial, porque es como una operación matemática, es un conjunto de datos”, afirmó.

Para los autores, el desafío es que sus obras no sean utilizadas para alimentar sistemas de inteligencia artificial, en tensión con el derecho de autor.