España.

La pérdida del olfato y el gusto no fue uno de los síntomas más graves de la COVID, pero un año después un tercio de los afectados continúan con algún trastorno que solo en España podría dejar hasta 3 millones de discapacitados sensoriales, según apuntan expertos como el doctor Joaquim Mullol, director de la Unidad de Rinología y Clínica del Olfato del Hospital Clínic de Barcelona.

“Un cinco por ciento de los pacientes que ha perdido el olfato por COVID, no se ha recuperado después de año y medio”, resaltó Joaquim. Y no se trata solo de la pérdida del olfato sino de una alteración en cómo se perciben olores y sabores, que en muchos casos se convierten en otros más desagradables lo que supone un gran cambio en la persona que lo sufre.

El único tratamiento que se ha mostrado adecuado es el llamado entrenamiento olfativo, ya que ni los antiinflamatorios, ni las vitaminas, resultan eficaces para regenerar las células de la mucosa afectada.

La vida de muchos contagiados de COVID-19 se ha visto trastocada, no solo en lo personal por una readaptación de su alimentación o por su relación con los demás, sino también en lo profesional. Los mismos expertos apuntan que esta avalancha de casos de problemas con el olfato hace necesario que el sistema sanitario atienda la demanda creciente de especialistas.