El instrumentador quirúrgico colombiano que vive el sueño de hacer música

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Medellín, Colombia).

Golpeando los lavamanos metálicos del laboratorio escolar brotaron sus primeras improvisaciones. El colombiano Wilder Noriega se hizo popular con sus interpretaciones y la música pareció marcarle un camino, pero terminó cantando en un quirófano tras graduarse como instrumentador quirúrgico.

Lleva una década dedicado a esa profesión y trabaja en un hospital del municipio de Turbo, en el departamento de Antioquia (noroeste), donde las oportunidades escasean, en contraste con su riqueza geográfica y cultural, presente en toda la región colombiana del Urabá, a la que pertenece.

Si bien a Wilder, un enamorado de género urbano, la vida y los consejos de su mamá lo tienen hoy en el sector de la salud, su vena artística nunca quedó a la sombra.

Más que un ‘pasapinzas’

Entre la universidad y los quirófanos compuso temas como ‘Pasapinzas’, una reivindicación para los instrumentadores.

“Que te quede claro, no es solo pasar pinzas. Estamos salvando vidas”, canta el también especialista en auditoria en salud, en una fusión entre reguetón y rap.

Este colombiano de 33 años, un día antes de su graduación, decidió quitarse sus trenzas y asumir con total seriedad un nuevo rol.

Pero la música se volvió a colar por las rendijas, entre cirugía y cirugía, hasta el punto que médicos y enfermeras lo instaron a perseguir su sueño.

“A ellos les gustaba y me dieron la fuerza. Pensé: ‘esto no puede morir’, y retomé mi arte”, contó Wilder.

Junto a su hermano, ‘Juanda’ Noriega, creó Bless Record Quirófano Studio, y grabó algunos sencillos relacionados con la prevención en salud como ‘Lavado de manos’ y ‘Pausa Activa’.

Un proyecto de otro nivel

La aparición en 2018 del proyecto Emprendimiento Cultural Urabá, que revolucionó a creativos, artistas y artesanos de la región, marcó un antes y un después en su carrera.

“Fue una bendición para toda la zona de Urabá, y en especial para mí. Nos llevó a otro nivel y a ver que sí podemos mejorar y vivir del arte”, afirmó el artista.

Esta iniciativa, creada a partir de una alianza entre la caja de compensación Comfama, la Fundación SURA y la Corporación Interactuar, apuesta por transformar el territorio, rescatar la tradición e impulsar la diversidad cultural de la región.

En ese proceso de capacitación, Wilder, además de convertir en su marca frases como “tú tranqui que yo controlo” o “estamos ready 24/7 para lo que sea”, se estructuró como cantante, compositor y empresario tras participar en las tres fases del proyecto.

Ahora, con sus creaciones quiere “llegar a la sociedad”, consciente de que “la cultura y el arte reconstruyen”. Lo ha palpado en su región.

Un canto a Urabá

Este año, el cantautor entró a las ligas mayores al escribir “Yo soy Urabá”. Con esa letra ganó un concurso y ahora grabará el himno de los emprendedores culturales de la región.

“Como resalta, como brilla mi color de piel”, inicia el tema inspirado en su cultura, sus etnias, sus paisajes, sus bailes.

Por su parte, el gerente del proyecto, Lenis Agudelo, indicó que el concurso y la conexión con mercados fueron los componentes más importantes de la tercera fase del proyecto, en la que participaron 22 emprendedores en laboratorios y asesorías personalizadas, para continuar con un potente transformación.

“Urabá es más que banano. Urabá es afro, es indígena, es mestizo, es mar, es biodiversidad, es música, es danza, es teatro”, declaró Agudelo.

Asimismo, calificó al proyecto como un escenario para “reconciliarnos” con un territorio que tenía un estigma de violencia y destacó el rescate de la tradición e identidad.

Transmisor de esperanza

La realización de la canción está a cargo del músico Juancho Valencia y de su productora Merlín Producciones. Esa distinción de compartir estudio con un referente le indicó a Wilder va “por el camino, que sí funciona y que la música sí conecta”.

Para Valencia, ganador de dos Latin Grammy, liderar la grabación de ‘Yo soy Urabá’ es “un sueño hecho realidad” y una oportunidad para “llevarle esperanza a estos jóvenes músicos” de una región históricamente olvidada.

“Me llena de alegría por poder ser un transmisor de esperanza”, apuntó el director de la banda Puerto Candelaria.

En la canción también participan Andrés Grande, Alma Negra y Naylover, talento local presente el proyecto de emprendimiento, que trabaja en segmentos como artes escénicas, artes visuales, artesanías, danza y entidades de fomento de la cultura.

Por: EFE.

Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano – Noticias NCC
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