Italia.
Para Valentino, el vestido no era un simple objeto de lujo, sino un gesto de respeto, un acto de esmero; una alianza silenciosa entre quien crea y quien viste la prenda.
Así, con su elegancia cálida y profundamente femenina, vistió a reinas, primeras damas, divas de Hollywood, artistas y mujeres que simplemente querían sentirse extraordinarias.
Jackie Kennedy eligió a Valentino para los momentos clave de su vida, aquellos que definieron el estilo de toda una época. Las princesas Margarita de Inglaterra y Carolina de Mónaco lucieron sus creaciones de gracia aristocrática. Marie-Chantal de Grecia y Rania de Jordania encontraron en Valentino un lenguaje de nobleza contemporánea. En la gran pantalla, Elizabeth Taylor, Sophia Loren y Gina Lollobrigida transformaron cada aparición en un manifiesto de belleza atemporal. Y en los años 2000, Julia Roberts, Cate Blanchett, Gwyneth Paltrow y Anne Hathaway llevaron a la alfombra roja la luminosa sofisticación de la maison.
Valentino decía que la elegancia es una actitud y que, cuando una mujer entra en una habitación, debe hacer que todos se giren a mirarla. Pero si además viste un Valentino, no es solo ella quien se hace notar… es la habitación entera la que se transforma.
Por: RAI.
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