Ecuador.

Nunca estuvimos tan conectados como en esta era digital, pero la sensación de soledad va en aumento. Esa es la paradoja moderna. Tener cientos de contactos en redes sociales e interactuar con ellos a través de likes y mensajes rápidos, no reemplaza las conversaciones profundas y la interacción que las personas necesitan.

“Sí, realmente nosotros como seres humanos bien lo mencionas, pues somos seres comunitarios. Desde nuestros orígenes, hemos crecido en comunidad y eso ha hecho que nuestra manera de avanzar, incluso de crecer como sociedad y de regular muchos de los procesos emocionales y psicológicos sea en comunidad. Es ahí donde entran muchos problemas, por ejemplo, actualmente de habilidades sociales, de regulación emocional, de ser capaz de entablar este vínculo a mayor profundidad”, explicó Marco Tafúr, psicólogo clínico.

La sensación de soledad va en aumento en todo el mundo y la Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como una amenaza creciente. Una de cada seis personas en el mundo experimenta soledad profunda y esta sensación se relaciona con 871 mil muertes al año. Esto la convierte en un problema de salud pública. A nivel cerebral, la interacción en redes sociales estimula la liberación de dopamina, lo que genera una sensación de recompensa y placer inmediato. Sin embargo, no genera oxitocina, una sustancia que se produce en el hipotálamo y está relacionada con el apego emocional, la confianza y el sentimiento de conexión con otras personas.

“Entonces es un problema porque evidentemente no es lo mismo el contacto tecnológico que el contacto real. Al momento del contacto real pues hay comunicación verbal, pero también comunicación no verbal, el poder notar los matices, la expresión, el rostro de la otra persona, nos ayuda a creer todas esas habilidades y también a entablar más bien un vínculo empático con las personas. Entonces, es ahí donde está el riesgo importante y lo que hace que muchas veces se desarrollen estos problemas de soledad también”, agregó  Tafúr.

La modernidad cambió la forma en que los seres humanos se relacionan. Hoy en día las interacciones cara a cara son menos frecuentes. La comunicación es más rápida, pero menos profunda y existe mayor dificultad para sostener conversaciones largas, un problema que afecta a toda la población, pero en particular a las generaciones más jóvenes.

Por: Universidad Técnica del Norte (UTN) / Viviana Obando.