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Diversos estudios han sugerido una posible conexión entre la contaminación del aire y el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer. Concretamente, las partículas finas presentes en el aire (PM2.5) podrían tener un impacto directo en la salud cerebral. Ahora, un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Emory profundizará en esta relación.

El equipo investigará cómo las partículas finas ingresan al cerebro y qué cambios biológicos desencadenan. Para ello, se analizarán muestras de sangre, líquido cefalorraquídeo y tejido cerebral de personas con y sin Alzheimer. Además, se utilizarán modelos avanzados para relacionar la exposición a la contaminación con los cambios observados en el cerebro.

Los resultados de esta investigación podrían contribuir a una mejor comprensión de los mecanismos biológicos que subyacen a la relación entre la contaminación del aire y el Alzheimer. Asimismo, podrían identificar biomarcadores tempranos de la enfermedad y abrir nuevas vías para su prevención y tratamiento.