Brasil.

Una hacienda produce soja en uno de los centros del agronegocio de Brasil, pero tiene una característica muy particular: pasó de usar productos químicos para proteger los cultivos de las plagas a biopesticidas.

Es un producto que todavía es una novedad para el agronegócio en el país con el mayor consumo de pesticidas químicos del mundo, con más de 700.000 toneladas en 2021, o sea un 20% del total comercializado globalmente.

“Éramos productores convencionales que utilizábamos productos a base de activos químicos para controlar las plagas y enfermedades. Lo que hacemos, trabajamos en esa gestión y esos productos de biodefensa, como bacterias, hongos o microorganismos eficientes que son comunidades, los aplicamos y sustituimos principalmente los fungicidas e insecticidas”, detalló Adriano Cruvinel, empresario.

La llamada agricultura regenerativa va ganando terreno en Brasil, un sistema que se basa en la restauración de la biodiversidad del suelo y la reducción del uso de fertilizantes y pesticidas químicos, privilegiando productos naturales.

Para ello, en la hacienda se construyó una biofábrica y un laboratorio, donde se producen los pesticidas naturales, a base de setas y bacterias. Parte de ellos son extraídos de la propia reserva forestal de la hacienda.

“Por ejemplo, recolectamos 5 kilos de plantas de tierra del bosque y conseguimos multiplicar esos microorganismos y aplicarlos en toda nuestra área comercial, nuestra área agrícola de soja y maíz”, dijo Cruvinel.

La hacienda ha sustituido el 76% de sus pesticidas químicos por productos biológicos. Gracias a ello, los costos de producción disminuyeron 61,4% y el rendimiento de soja aumentó un 13%.

“Hoy los biodefensivos son utilizados en más de 50 millones de hectáreas en Brasil, pero es verdad que ese uso de productos biológicos todavía está concentrado en las grandes commodities, soja, maíz, caña de azúcar, pero ese cuadro ha cambiado y la tendencia es que cada vez más cultivos y agricultores usen productos biológicos”, destacó Fábio Reis, biólogo.

Este investigador reconoce que todavía hay mucho camino por andar para que este tipo de productos sean usados masivamente por el agronegocio, que genera casi un cuarto del pit de Brasil y donde predomina el uso de agrotóxicos. Pero el mercado demanda prácticas más amigables con el medio ambiente.

“Es una demanda del consumidor que quiere productos más saludables y sin residuos de agrotóxicos. El consumidor tiene esa preocupación y también los productores, que quieren una agricultura más sustentable, y además de eso, ahorrar usando productos que sean más viables económicamente”, destacó Reis.

Impulsado por los monocultivos, el sector brasileño de biopesticidas está experimentando un crecimiento exponencial, cuatro veces mayor que el observado internacionalmente. Un incremento interesante pero que al menos por ahora no cambia el modelo agrícola brasileño.