Ecuador.
El derretimiento de los glaciares fue uno de los indicadores más visibles del calentamiento global. En Ecuador, varios volcanes perdieron al menos el 50% de su masa en las últimas décadas, un fenómeno que se replicó en otras regiones del mundo.
«El tema de los glaciares a nivel mundial es una problemática que se estudia, registra y monitorea. A medida que el planeta se calentó, el aumento de la temperatura provocó el derretimiento de los glaciares», Gabriel Jácome, investigador, explicó la gravedad de esta situación.
Este proceso fue evidente incluso a simple vista.
«Podíamos recorrer las carreteras y observar los glaciares. Sin embargo, al acercarnos más, veíamos el deshielo en los ríos. Es la respuesta del medio ambiente ante el cambio climático«, Génesis Buitrón, ingeniera, describió lo que ocurrió en los ecosistemas de alta montaña.
Para conocer la cantidad de masa que perdieron los glaciares tropicales andinos en las últimas décadas, un grupo de ingenieros de la Universidad Técnica del Norte realizó un monitoreo exhaustivo en el volcán Antisana, ubicado a 50 kilómetros de Quito, Ecuador.
«Recopilamos datos desde 1990 hasta 2020. Los años más críticos fueron entre 2000 y 2010, cuando los gases de efecto invernadero tuvieron un mayor impacto en el retroceso glaciar«, Buitrón detalló los hallazgos del estudio.
Óscar Rosales, otro de los investigadores, resaltó la importancia de la tecnología en estas evaluaciones: «Para medir estos cambios fue fundamental contar con información satelital. Descargamos imágenes de diversas fuentes internacionales que nos ofrecieron acceso gratuito a estos datos.»
Los resultados fueron alarmantes. En 1990, los glaciares ecuatorianos cubrían más de 18 kilómetros cuadrados, pero los modelos proyectaron que para 2060 esta cifra se reduciría a apenas 6 kilómetros cuadrados, o incluso 4 en un escenario pesimista.
«Fue triste y lamentable ver cómo los glaciares siguieron retrocediendo. Según nuestros estudios, entre 2040 y 2050 prácticamente nos quedaremos sin ellos«, Rosales enfatizó la gravedad de la situación
El impacto de esta pérdida fue más allá de la geografía. En Ecuador, los glaciares fueron una fuente crucial de agua en épocas de sequía, por lo que su desaparición afectó directamente a las comunidades andinas. A nivel global, su derretimiento desestabilizó ecosistemas y puso en riesgo millones de vidas.
Frente a esta crisis, distintas instituciones unieron esfuerzos para estudiar y mitigar el retroceso glaciar. Gabriel Jácome destacó la importancia de la cooperación internacional: «Este trabajo colaborativo involucró a varias instituciones ecuatorianas y universidades de Corea. Nuestro objetivo fue construir una red más amplia que nos ayudará a fortalecer la investigación.»
Los glaciares fueron un termómetro natural que reflejó la urgencia de actuar contra el cambio climático. Para los científicos, cada glaciar que desapareció no solo marcó una pérdida ambiental, sino también el fin de un capítulo en la historia del planeta.
Por: UTN / Viviana Obando.
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