Chile.

El Instituto Antártico Chileno (INACH) tiene excelentes relaciones con China, un reflejo de que los vínculos diplomáticos entre ambos países están plenamente activos en diversos ámbitos, incluida la ciencia, y se busca profundizarlas, destacó el director nacional de esa institución, Gino Casassa Rogazinski.

El INACH está afincado en la ciudad de Punta Arenas, a más de tres mil kilómetros al sur de la capital chilena, pero también a mil doscientos kilómetros al norte del territorio antártico, zona que se considera como la puerta de entrada al llamado Continente Blanco, donde Chile cuenta con bases desde hace más de medio siglo.

En ese espíritu de fraternidad en la península Antártica, Chile está construyendo un muelle en la bahía Fildes, en la isla Rey Jorge, para mejorar la logística y el acceso a las bases antárticas. Pero ante la falta de embarcadero en la estación china, le han solicitado con éxito el uso del atracadero.

«Chile es uno de los doce signatarios originales del Tratado Antártico y, como tal, tenemos muy alto interés en la Antártida. Y la ciencia es uno de los grandes pilares, y también el cuidado del medio ambiente, por lo cual nosotros tenemos varios temas estratégicos en los que hablemos de una modalidad de arriba hacia abajo, un top down, en que podemos establecer temas”, destacó Casassa Rogazinski.

El Tratado Antártico se firmó el 1 de diciembre de 1959 en Washington y entró en vigor en 1961 como marco normativo del uso pacífico de la Antártica, la cooperación para la investigación científica, el intercambio de información y el régimen de inspecciones de las actividades que se realizan en la zona.

“Tenemos un proyecto emblemático que tiene unos cinco años de vida, que es la red de sensores que va desde el extremo norte de la península Antártica”, dijo Casassa Rogazinski.

El convenio fue firmado por Argentina, Australia, Bélgica, Chile, Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Japón, Noruega, Nueva Zelanda, Rusia, Sudáfrica y los llamados miembros consultivos.