La fusión nuclear genera la luz y el calor de las estrellas, y en la Tierra también podría ser nuestra fuente de energía sostenible en el futuro. A diferencia de lo que ocurre en las reacciones de fisión de las centrales nucleares actuales, donde un núcleo atómico se divide en dos más ligeros, en las de fusión se unen dos núcleos ligeros (generalmente deuterio y tritio, dos isótopos del hidrogeno) para formar otro más pesado y producir energía.

Pero recrear este proceso en el laboratorio resulta todo un reto, ya que se consume mucha más energía de la que se obtiene, y hay que ir superando varios pasos críticos. Uno de ellos es lograr el autocalentamiento de la materia en un estado de plasma (no es ni sólido, ni líquido ni gas) mediante la fusión nuclear, y esta semana investigadores del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore (LLNL), en California (EE UU), informan de que lo han conseguido.

Según el estudio que publican en la revista Nature, han obtenido un ‘plasma ardiente’, en el que la fusión nuclear es la principal fuente de calor para mantener el combustible de deuterio-tritio en un estado de plasma lo suficientemente caliente como para permitir más reacciones de fusión.

“Por primera vez en una instalación de investigación de fusión, el combustible se ha autocalentado en su mayor parte”, declara uno de los autores, el físico Chris Young, que explica: “Para que se produzcan las reacciones de fusión es necesario calentar mucho el combustible con algún tipo de fuente de calor externa, pero en un plasma ardiente (cuyo núcleo está a unos 58 millones de grados Celsius) son las propias reacciones de fusión las que calientan el plasma más que ese calentamiento externo”.

“Por tanto, la creación de un plasma ardiente es un claro hito en el camino para demostrar  que se puede generar energía a partir de la fusión, lo que sería relevante para la producción de electricidad”, subraya Young.

La combustión del plasma se ha realizado en la instalación National Ignition Facility (NIF) del laboratorio californiano utilizando 192 rayos láser, con los que se ha calentado y comprimido rápidamente una cápsula que contenía 200 microgramos de combustible termonuclear de deuterio-tritio, alcanzando temperaturas y presiones lo suficientemente altas como para desencadenar las reacciones de fusión del autocalentamiento.

En la ‘bahía de objetivos’ del NIF, que también fue la sala de máquinas de la nave Enterprise en la película ‘Star Trek: Into Darkness’, 192 rayos láser convergen en el centro de esta esfera gigante para hacer implosionar la diminuta cápsula de combustible con isótopos de hidrógeno. / Damien Jemison

El procedimiento empleado ha sido la fusión por confinamiento inercial (ICF, por sus siglas en inglés), “donde se utiliza la ‘inercia’ de una cáscara de material que implosiona mediante los láseres, para así confinar y calentar el combustible de fusión en su interior”, apunta el físico, quien confirma que el proceso dura muy poco: “En la fusión por confinamiento inercial, el plasma arde hasta un par de cientos de picosegundos (billonésima parte de un segundo, 10-12 segundos)”.

Los anteriores intentos para conseguir el plasma ardiente estaban limitados por problemas a la hora de controlar su forma y evitar que se alterara el modo en que los rayos láser depositan la energía sobre él, pero el diseño experimental mejorado que han conseguido los científicos del LLNL ha permitido utilizar cápsulas que pueden contener más combustible y absorber más energía mientras mantienen el plasma. Los detalles de la optimización del sistema los publican también esta semana en la revista Nature Physics.

Diseño del experimento antes (izquierda) y después de ser mejorado (derecha). / Nigel Woolsey adaptado de Zylstra et al.

 

El rendimiento generado en estos experimentos, donde se ha alcanzado un valor máximo de hasta 170 kilojulios de energía, triplica el obtenido en ensayos anteriores. 

Dos nuevos hitos por delante 

Los autores consideran que esto supone un hito en fusión nuclear, pero reconocen que queda un largo camino por delante hasta que se consiga producir electricidad a escala comercial mediante este procedimiento.

“La construcción de un reactor conlleva un enorme número de retos técnicos adicionales, y nuestra atención actual se centra en la ciencia subyacente”, señala Young, quien adelanta que los próximos hitos incluyen la demostración de la ‘ignición’ de la fusión y después la «ganancia de energía”. En 2021, los científicos del LLNL ya obtuvieron plasmas con un rendimiento de 1,35 megajulios, un avance del año para la revista Science.

“En un plasma ardiente –explica– sus condiciones son tales que el autocalentamiento de las partículas alfa (protones y neutrones generados del deuterio tritio) en el plasma supera el calentamiento procedente de fuentes externas; pero en un plasma en ignición o encendido, el autocalentamiento de esas partículas alfa es ya tan grande que supera con creces todas las pérdidas de energía en el plasma de fusión, produciéndose una inestabilidad termodinámica”.

El siguiente paso será la ganancia de energía, “que se produce cuando se obtiene más energía de la fusión de la que se ha introducido para crear el plasma. Es necesario llegar a este punto antes de que la energía de fusión nuclear sea comercialmente viable. Básicamente, los pasos de dificultad creciente son el plasma ardiente, la ignición y la ganancia de energía”, resume Young.

Futuro plasma ardiente en el ITER

El físico aclara que el concepto de plasma ardiente es aplicable a todos los enfoques de fusión nuclear, aunque el modo de llegar a él pueda ser por vías muy diferentes. En su caso, han utilizado el confinamiento inercial con láseres, pero también existe la opción de la energía de fusión magnética (MFE), donde se utilizan campos electromagnéticos para confinar y calentar el plasma.

Este último enfoque es el que se sigue en el ITER, la enorme instalación experimental que se está construyendo, de forma lenta pero segura, en el sur de Francia. Su objetivo también es demostrar que la fusión nuclear puede ayudar a resolver el problema energético en la Tierra y para ello sus promotores generarán un plasma que circulará a 150 millones de grados centígrados, enjaulado dentro de una gran cámara de vacío con forma de dónut mediante potentísimos campos magnéticos.

ITER (que significa ‘camino’ en latín) será un proyecto experimental y no volcará energía a la red eléctrica, pero sí lo hará su sucesor: DEMO, un reactor de demostración que permita producir electricidad a partir de procesos de fusión. En ambos casos los componentes del plasma serán también el deuterio y el tritio, que reaccionaran para generar helio y neutrones. Estos son los que transferirán su energía para la generación eléctrica.

Pero para que esto sea posible y rentable es necesario desarrollar materiales capaces de resistir los neutrones de alta energía y el elevado flujo de calor. El proyecto con el que se va a abordar este reto es IFMIF (International Fusion Materials Irradiation Facility). Su misión será generar una base de datos de materiales irradiados que sirvan para el reactor DEMO desarrollando varias fases, y una de ellas incluye una instalación en España: IFMIF-DONES.

“En esta instalación se recrearán las condiciones de irradiación por neutrones que se producirán tras las reacciones de fusión, con el objetivo de validar los materiales que se encuentren cerca de ellas, ya sea en un reactor de fusión como ITER o DEMO o en instalaciones similares a NIF, ya que el problema es similar para los distintos procedimientos”, comenta José Aguilar, coordinador de la Oficina Técnica de IFMIF-DONES.

Aguilar recuerda que en 2017 la Unión Europea decidió que la ubicación de IFMIF-DONES en territorio europeo se llevaría a cabo en Escúzar (Granada), “y actualmente estamos realizando trabajos de ingeniería para prepararnos para el inicio de la fase de construcción, tan solo a falta de la confirmación oficial a nivel europeo en los próximos meses”.

Por: SINC.