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Desafíos de la movilidad eléctrica en Panamá

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Panamá.

Voluntad.  Una meta; los protagonistas, sobre la misma mesa.  Diferencias; paciencia. El don de la escucha… flexibilidad; resistencia. Un primer paso y, ¿el futuro?: un mejor planeta.

Así nació el primer proyecto de ley sobre movilidad eléctrica en Panamá, aprobado en tercer debate por la Asamblea Nacional de Diputados, en octubre 2021.  Edison Broce, diputado proponente, comenta que tras dos años de trabajo intenso pero fructífero, se logró -con la ayuda de todos los sectores involucrados-, robustecer la propuesta legislativa que incentiva la movilidad eléctrica en el transporte terrestre nacional.

La iniciativa, que surgió como una de las propuestas de campaña de Broce, busca la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, promover el crecimiento de la movilidad eléctrica, y la transición energética en el transporte terrestre. El reto: implementar estas acciones, dentro de un país que supera los cuatro millones de habitantes, pero en sus calles, circulan 900,859 vehículos a motor, según cifras del año 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC).

Paralelamente a la presentación del anteproyecto legislativo, y, como parte de la agenda de transición energética del país, el Órgano Ejecutivo aprobó la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica (ENME) en octubre 2019.  Para abordar el tema de manera holística, el plan está cimentado a partir de cuatro ejes: gobernanza, educación, flotas estratégicas y normativas.

Jorge Rivera, secretario Nacional de Energía, puntualiza que el 60% de las emisiones como país vienen del sector de energía del transporte, y no de la generación de electricidad. Con base en esta cifra e implementando las líneas de acción de la ENME, surgen proyectos como el reemplazo de la flota estatal y del transporte colectivo por unidades eléctricas, la ruta -de carga- eléctrica entre Panamá y Costa Rica y se asumen compromisos internacionales como los de la COP26.

Parte del trabajo previo para medir la factibilidad de reemplazar progresivamente la flota nacional de transporte público, consistió en un plan piloto de autobuses eléctricos en dos de las 142 rutas de la ciudad capital.  Luis Campana, presidente y gerente general de Mi Bus, empresa encargada del transporte masivo de Panamá, cuenta que, entre los principales hallazgos de este experimento, se encuentran: que las rutas son muy extensas, el consumo eléctrico de las unidades y la necesidad de crear mayor número de puntos o estaciones de carga.

Campana también precisa, que esta experiencia les ayudó a dimensionar la importancia de factores que solo ‘en operación’ y bajo condiciones precisas, pueden ser detectados como: el consumo de los buses durante las ‘horas pico’ y la temperatura del aire acondicionado.  “En Panamá con este clima tan húmedo y caluroso, el aire tiene que estar siempre a una temperatura más baja de lo normal para que sea agradable y eso influye en la duración la carga”, indicó.

Tener un carro eléctrico en Panamá

Si bien tanto el órgano legislativo, como el ejecutivo están creando normativas e incentivos para el incremento de la movilidad eléctrica en el país, es necesario conocer cuáles son los pasos que debe seguir un residente de Panamá para adquirir un carro eléctrico.

A nivel mundial ya existen autos totalmente eléctricos, con un precio de venta a partir de los $17.000 (diecisiete mil dólares). Lo primero que se debe mencionar es que, en Panamá, hasta el momento, no hay ninguna ensambladora de autos eléctricos, por ende, para su compra se requiere hacer importación.  Una de las ventajas para la importación de autos al país es la condición de ‘hub’ marítimo y aéreo que posee Panamá.

Por un lado, está la tarifa de traslado por aire, tierra o mar.  Desde Miami, por ejemplo, dependiendo del tipo, tamaño, peso y precio del carro a transportar, el costo está a partir de los $800 (ochocientos dólares).  Además, los requerimientos aduaneros para la importación vehicular, incluyen: el cobro del impuesto de introducción o CIF (costo, impuesto y flete), que va entre el 15-25 % dependiendo del valor y los años del auto.  También, hay que determinar la cifra del MSRP (según la antigüedad), que incluye la depreciación del vehículo, y agregar el costo del impuesto de transferencia de bienes muebles (I.T.B.M.S.) que es del 7%.

Si esta importación la hace un intermediario (particular o empresa), se le añadiría el pago por este servicio y el margen de ganancia.  Esta y todas las cuotas adicionales a cubrir, incrementan considerablemente el monto total a pagar por el vehículo.  Como en el país la cantidad de autos totalmente eléctricos aún no se acerca ni a las mil unidades en circulación, algunos usuarios han presentado dificultades al momento de la importación, pues únicamente existe una clara legislación para vehículos de combustión fósil. De igual manera, en el país hay libertad de oferta y demanda, y quienes se dedican a la reventa de autos eléctricos en Panamá, determinan el coste a pagar.  Por ejemplo, un carro que en Estados Unidos cuesta alrededor de $40.000 (cuarenta mil dólares), en Panamá se puede encontrar entre los $63.000 (sesenta y tres mil dólares) y $73.000 (setenta y tres mil dólares).

Algunos incentivos

Reconociendo el impacto que tiene para el medioambiente y la salud en general, la reducción del uso de combustibles fósiles como fuente de energía, el proyecto de Ley 162 (PL 162), sugiere incentivar desde ahora hasta el 2030, la migración gradual hacia la movilidad eléctrica, proponiendo metas específicas para el transporte masivo y el estatal, y creando facilidades para el particular; recomienda que la importación de vehículos automotores terrestres eléctricos pague 0 % (arancel 87.03) hasta el 2030 y 5 % a partir del 1 de enero de 2031.

También promueve la creación de más puntos de carga, el uso de la “placa verde” y destinar una presencia mínima de estacionamientos para vehículos eléctricos en centros comerciales, instituciones y demás, haciendo la salvedad que la medida no busca reemplazar ni reducir los espacios preferenciales para personas con discapacidad ni embarazadas.

Ruta eléctrica y electrolineras

A finales de noviembre de 2021, Panamá y Costa Rica inauguraron la “ruta eléctrica”, un conjunto de puntos de carga que atraviesa ambos países.  Los usuarios de autos eléctricos podrán recorrer 900 km entre ambas naciones. Al momento de cierre de este reportaje, la Secretaría Nacional de Energía (SNE) manifiesta contar con 59 puntos de carga a nivel nacional; para 2022, se tiene la meta de tener funcionando alrededor de 200.

Nuevo giro

La ENME se está ejecutando desde 2019.  En cuanto al PL 162, pese a que la Asamblea lo aprobó, a finales de diciembre de 2021, el Órgano Ejecutivo lo objetó solicitando cambios.  Ahora el PL inicia un nuevo recorrido, empezando por la confección de un informe de la Comisión de Comunicación y Transporte de la Asamblea; luego pasaría a segundo debate para hacer las modificaciones sugeridas para superar el veto; entraría a tercer debate y como último paso, esperar la sanción.

Sea por iniciativa legislativa o gubernamental, Panamá firmó acuerdos ambientales de aquí a 2050 en la COP26.  El apoyo o rechazo a medidas que acerquen al país al cumplimiento de esas metas, será el termómetro para determinar si la reducción de emisiones de combustibles fósiles es una prioridad del país o no.

Por: Kiria Guardia / Periodista del Postgrado en ‘Periodismo 4.0’ © del Instituto de Investigaciones Aplicadas, iiafEC, Panamá.

Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano – Noticias NCC
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