Por: Helios Hernández Hurtado y Pablo Simitrius Hernández Hurtado.
Es sabido que los primeros habitantes del occidente de México eran hombres sabios que observaban la naturaleza y aprendían de ella, entre todos los recursos naturales a su alcance el cocodrilo formó parte importante de su cosmovisión, interpretando en este saurio el ser mítico que los podría acompañarlos o dar el pase al inframundo. Cipactli es el nombre de la deidad (señor cocodrilo) que además significa el primero o el número uno. Dejando rastro de este en los petroglifos de la región, así como en las artesanías que hasta la fecha realizan antiguas culturas.
Son los primeros exploradores en su mayoría Frailes que se encargan de realizar las descripciones biológicas y relatos donde “lagartos eran capaces de arrastrar a un hombre o bestia de carga entre sus fauces hasta el agua donde habitaban”, así mismo expediciones de naturalistas de los siglos XVIII y XIX, relatan los “numerosos caimanes que se observaban tomando el sol” en las playas que bordeaban al río Ameca. Justo en este tiempo es cuando comienza la explotación del cocodrilo por la utilización de su piel, que se extiende hasta mediados del siglo XX, surtiendo los mercados peleteros de Guadalajara, Jalisco y León, Guanajuato.
Sin embargo, es precisamente a partir de la década de 1950 cuando las poblaciones de cocodrilos comienzan a disminuir de forma muy rápida, siendo el crecimiento urbano la causa principal para que las poblaciones se fragmenten, los cocodrilos emigren y su hábitat sufra modificaciones drásticas, quedando expuestos a captura, caza, atropellamientos por automóviles y pérdida de zonas de anidación.
El área de estos cocodrilos en la actualidad es de 600 ha aproximadamente, la cual tiene un crecimiento de infraestructura como hoteles, casas residenciales, marinas, campos de golf, aeropuerto, dársena portuaria y delfinarios. Y esto tan solo ha dejado relictos de los diferentes tipos de vegetación como bosque de manglares, pastizales, bosque espinoso, bosque de galería, bosque tropical caducifolio y bosque tropical subcaducifolio.
Si tomamos en cuenta el área, las características geológicas y biológicas, la población de cocodrilos debió ser aproximadamente un millar de animales sin contar a las crías, con tallas que superaban los 6 m de longitud con 60 años de edad. Esta población se ha reducido hasta llegar apenas a los 300 cocodrilos de todas las tallas, y no más de cinco ejemplares sobrepasan los 4 metros de longitud.
La batalla que los cocodrilos libran con la especie humana por el espacio, está de antemano perdida por la ambición económica, la cual no respeta ni hace conciencia con los millones de años que estos grandes reptiles han sobrevivido y que mucho podríamos aprender de ellos.
Sobre los autores: Helios Hernández Hurtado y Pablo Simitrius Hernández Hurtado son Profesores e investigadores del Centro Universitario de la Costa, Universidad de Guadalajara.
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