Panamá.

 

En la playa de Mata Oscura, en la provincia panameña de Veraguas, una comunidad lleva más de tres décadas trabajando para proteger los nidos de tortugas marinas que llegan a desovar a sus costas. Con un pequeño palo, los vecinos recorren la playa cuando baja la marea para localizar los nidos y trasladar los huevos a viveros artificiales donde quedan protegidos de depredadores y de las condiciones climáticas. Así lo explica Manuel Vázquez, residente de Mata Oscura:

“Uno con un palito. Nosotros usamos un palito, la experiencia es de aquellos tiempos, ¿no? En vez de estar como decimos, escarbar locamente, mejor buscamos un palito donde para buscarlo, ¿no? Donde el palito hunde y está más suave la arena, ahí está el nido y ahí están los huevos”.

En la zona anidan cuatro especies de tortugas: verde, baula, lora y carey, dos de ellas catalogadas en el Pacífico Oriental como especies en peligro crítico de extinción. Pero la playa enfrenta amenazas como el aumento de la iluminación por el crecimiento urbano, la erosión costera y el calentamiento de la arena que puede afectar la supervivencia de los huevos. Los que son rescatados se trasladan a viveros que cuentan con cercas y mallas para evitar el ataque de perros, insectos y otros depredadores. Allí permanecen entre 45 y 60 días hasta la eclosión. La bióloga marina Karis Rodríguez destaca:

“Al tratar con especies en peligro de extinción, debemos de tratar de llevar la mejor los mejores cuidados de la manera más óptima, principalmente si lo estamos sacando de su espacio natural”.

Ante la falta de recursos para vigilar todas las playas de anidación del país, los conservacionistas destacan el papel de las comunidades locales. Así, en Mata Oscura, vecinos y organizaciones mantienen una labor que busca asegurar que las nuevas generaciones de tortugas puedan regresar cada temporada a esta costa del Pacífico panameño.

 

(EFE).