De forma contraria a lo que cree, este órgano no deja de ‘trabajar’ una vez que se alcanza esta etapa. Un estudio en ovarios humanos revela que existe un aumento de la inflamación y cambios estructurales en sus tejidos después de este proceso biológico.
Investigadores de la Universidad de Northwestern (Estados Unidos) han estudiado 28 ovarios de mujeres y han descubierto que décadas después de la menopausia estas gónadas cambian con la edad. En concreto, muestran un aumento de la inflamación y variaciones en los tejidos.
El estudio, publicado en Aging Cell, expone que, de forma errónea, pensamos que los ovarios son inservibles al dejar de producir óvulos y que están ahí sin hacer nada, como un apéndice. Según la coautora del trabajo e investigadora de la universidad americana, Francesca Duncan, los ovarios no solo son órganos reproductivos sino que influyen en cómo va a envejecer una persona.
“Este órgano se comunica con el cerebro y con los huesos”, explica la experta. Por ello, muchas mujeres posmenopáusicas sufren problemas óseos”. Sus resultados cuestionan la idea de que estas gónadas no tengan una función y plantean preguntas sobre si podría desempeñar una rol relevante a edades avanzadas.
Desempeñan otras funciones
Hoy en día, las mujeres viven décadas después de su edad reproductiva, lo que hace que sea cada vez más importante comprender qué ocurre en los ovarios durante este proceso posmenopáusico.
Para saberlo, la experta se preguntó si el envejecimiento del ovario podría desencadenar una ‘cascada de cambios’ en sus cuerpos a medida que se hacen mayores porque, con anterioridad, ya vieron indicios de una remodelación continua de estas gónadas en roedoras.
“Mi previsión era que, si observábamos un ovario de una mujer de 50 años, otro de 60, otro de 70 y otro de 80, todos tendrían el mismo aspecto: carecerían de óvulos y no serían funcionales”, dice Duncan. “Todavía no se sabe de forma exacta qué hacen los ovarios tras la menopausia y si esos cambios son beneficiosos o no”, añade.
Para averiguar qué cambia, los científicos fueron más allá de las hormonas ováricas y analizaron la composición de los tejidos en alta resolución. Utilizaron tecnologías proteómicas para analizar 5 812 grupos de proteínas del tejido ovárico de mujeres de entre 50 y 75 años.
Gracias a estas tecnologías, los investigadores pudieron centrarse en los cambios moleculares que se producen durante la menopausia y observaron que el ovario sigue cambiando después de que finalice su vida reproductiva.
En concreto, las gónadas de mujeres más jóvenes presentaban más proteínas encargadas del mantenimiento de la estructura celular, mientras que los ovarios de las mujeres con más edad tenían más proteínas asociadas a la inflamación, la actividad inmunitaria y reconstrucción del tejido que rodea a las células.
Además, las diferencias fueron más pronunciadas entre los ovarios de mujeres de entre 50 y 59 años y los de mujeres de 70 años o más.
Cuando analizaron estos datos mediante múltiples métodos estadísticos, quedó claro que los ovarios no estaban ‘parados’. “De hecho, se observaron diferencias bastante marcadas porque había proteínas que aumentaban con la edad y otras que disminuían, lo que indicó que este órgano es bastante dinámico.
Los ovarios muy envejecidos mostraron algunos de los mismos patrones moleculares observados en la senescencia celular, un estado en el que las células envejecidas o dañadas dejan de dividirse, pero permanecen activas y pueden enviar señales que afectan al tejido circundante.
Envejecimiento ovárico y cáncer
Por otro lado, los científicos analizaron si estos cambios podían hacer que el ovario resultara un entorno propicio para las células cancerosas.
El estudio ofrece una visión molecular entre el envejecimiento ovárico y el cáncer que expone que, a medida que estos órganos envejecen, las proteínas que mantienen la estructura tisular disminuyen, mientras que aquellas implicadas en la inflamación y en la remodelación de ese tejido cobran un mayor protagonismo.
Aunque todo el tejido ovárico del estudio estaba sano, algunas proteínas asociadas al cáncer de ovario eran más abundantes en los ovarios envejecidos. Este hallazgo no significa que los ovarios fueran cancerosos, pero sugiere que el envejecimiento ovárico y el cáncer de ovario comparten algunos de los mismos procesos biológicos.
“No es que todas las mujeres posmenopáusicas desarrollen cáncer de ovario, pero sabemos que ese entorno inflamatorio fibrótico es, sin duda, un entorno en el que las células cancerosas prefieren instalarse”, afirma Duncan
Los investigadores hicieron hincapié en que los resultados no responden a la pregunta de si los ovarios sanos deberían extirparse tras la menopausia. Más bien, plantean nuevas preguntas sobre cómo la actividad biológica del ovario posmenopáusico podría influir de en la salud de las mujeres.
- ¿Y después de la menopausia? Los ovarios siguen funcionando aunque dejen de producir óvulos - octubre 16, 2026
- Desarrollan un método para mejorar la expresión oral de niños con TEA o trastornos del habla - octubre 16, 2026
- Los microplásticos son químicamente activos y podrían causar daños biológicos - octubre 15, 2026




