China.

 

Asia acelera la carrera por llevar los robots de la exhibición a las fábricas. China, Japón, Corea del Sur y Taiwán aceleran su apuesta por la robótica y la inteligencia artificial corporeizada, cada uno con diferentes fortalezas, desde la producción a gran escala hasta los chips avanzados y la automatización industrial. Gobiernos y grandes empresas movilizan inversiones millonarias para llevar los robots a fábricas y servicios, aunque su autonomía, fiabilidad y rentabilidad todavía frenan una implementación generalizada.

China llega a esta carrera apoyada en una gran base industrial. Su ventaja reside en una red de proveedores de motores, baterías, componentes electrónicos y sistemas de control, compartida con la industria de vehículos eléctricos. Pero pese a los avances vistos en los juegos de Pekín, la autonomía, la fiabilidad y el trabajo prolongado fuera de entornos controlados siguen siendo desafíos. Taiwán, sede de grandes fabricantes electrónicos, planea invertir unos 627 millones de dólares hasta 2029 para impulsar la industria robótica, y en abril inauguró el Centro Nacional de Robótica e Inteligencia Artificial, concebido para promover la investigación y el desarrollo y servir de banco de pruebas.

Sin embargo, esta industria se enfrenta a grandes obstáculos como la falta de demanda, la ausencia de incentivos financieros y la inmadurez tecnológica de los humanoides. Corea del Sur busca ampliar el uso de robots en su industria y convertirse en una potencia capaz de fabricarlos y exportarlos, dentro de una estrategia gubernamental que apuesta por la inteligencia artificial física, junto con los semiconductores y los centros de datos. En Japón, las autoridades tratan de impulsar una política nacional de inteligencia artificial física para apuntalar el tradicional liderazgo nipón en robots industriales y reforzar el mercado laboral frente al envejecimiento de la población. Su objetivo no es tanto competir en el campo de los humanoides, sino recuperar y cimentar su liderazgo industrial, donde el software será más importante que el hardware.

 

(EFE).