Malasia
En medio del declive de numerosas especies, la tortuga verde se ha convertido en un raro ejemplo de recuperación, al pasar de la categoría de especie amenazada a la de «preocupación menor».
En su informe bienal Planeta Vivo, publicado este jueves, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) señala una reducción «preocupante» del 73% en el tamaño medio de las poblaciones de animales silvestres monitoreadas durante más de 50 años.
Al mismo tiempo, alrededor del 50% de los miles de vertebrados analizados en el informe mantienen poblaciones estables o en aumento.
Entre ellos figura la tortuga verde, que pasó de la categoría de especie amenazada a la de «preocupación menor», según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Este avance es el resultado de décadas de esfuerzos de conservación, desde la protección de playas de anidación y hábitats marinos hasta la prohibición del comercio y el traslado de huevos a zonas seguras.
La especialista malasia Juanita Joseph pasó años realizando investigaciones genéticas sobre el terreno.
Cuando la UICN anunció el año pasado que la tortuga verde ya no estaba amenazada de extinción, le costó creerlo.
«Nunca imaginé que llegaría este día. Lloré. Sentí que había cumplido con mi parte», contó a la AFP esta profesora de la Universidad Malasia Sabah.
El panorama sigue siendo mucho menos alentador para las demás tortugas marinas.
Las otras seis especies continúan clasificadas como vulnerables o en peligro crítico de extinción, salvo la tortuga de dorso plano, cuyo estado sigue siendo incierto por falta de información.
Las tortugas marinas enfrentan numerosas amenazas. Son cazadas por su carne y sus caparazones, mueren atrapadas en redes de pesca y sufren los efectos de la urbanización y la contaminación en sus zonas de alimentación y reproducción.
El cambio climático representa otra amenaza. El aumento de las temperaturas altera la proporción de sexos, ya que el calor influye directamente en el desarrollo de los embriones y favorece el nacimiento de hembras.
Además, la recuperación sigue siendo desigual. Aunque la tortuga verde ha alcanzado a nivel mundial la categoría de especie de «preocupación menor», algunas poblaciones regionales continúan disminuyendo.
– «Nuestro patrimonio» –
Malasia constituye una de las excepciones más llamativas. En las Islas Tortuga, situadas en el estado de Sabah, el número de nidos de tortuga verde se ha triplicado desde la década de 1970 y supera actualmente los 20.000 al año.
Para Maklarin Lakim, director de Sabah Parks, este resultado refleja más de cinco décadas de esfuerzos. Las islas están protegidas desde 1977 y el consumo de carne y huevos de tortuga está prohibido localmente desde 1997.
«Es nuestro patrimonio, nuestra biodiversidad», resume.
Buena parte de ese éxito descansa en el trabajo de habitantes locales como Sitti Rasah Abdul, miembro de una comunidad pesquera. Desde 2012 participa en una cooperativa femenina que traslada huevos desde las playas a centros de incubación para protegerlos de depredadores y cazadores furtivos.
«Ya soy mayor, pero siento la responsabilidad de asegurarme que siga habiendo tortugas para la próxima generación», afirma.
– Un proyecto a largo plazo –
Las crías liberadas en la playa tienen pocas probabilidades de sobrevivir: solo una de cada mil alcanzará la madurez sexual alrededor de los 20 años.
Para comprender mejor sus desplazamientos y reforzar la conservación, WWF-Malasia creó Shellbank, la primera base de datos mundial de ADN de tortugas marinas, que permite seguir poblaciones e incluso rastrear el origen de ejemplares capturados por cazadores furtivos.
Estos estudios ya han demostrado que algunas tortugas que se alimentan en aguas malasias proceden de Micronesia y han permitido identificar la procedencia probable de caparazones interceptados en Reino Unido.
«La recuperación de la tortuga verde nos enseña el valor de la paciencia y la resiliencia», concluye Gavin Jolis, responsable de especies marinas de WWF-Malasia. «No se trata de un proyecto a corto plazo, sino de un esfuerzo que debe mantenerse durante generaciones».
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