Suiza.

 

En un mundo donde los residuos electrónicos representan una problemática que continúa en aumento, investigadores del Instituto Federal Suizo para la Ciencia y Tecnología utilizan especies del reino fungi como batería. Los hongos funcionan como celdas de combustible microbianas en donde pasan por un proceso para metabolizar nutrientes y liberar electrones que finalmente se convierten en electricidad.

Para ello, se utilizan dos especies complementarias: la levadura encargada de la descomposición de azúcares y liberación de electrones, y el hongo de podredumbre blanca que produce enzimas que captan y transportan a los electrones al circuito externo.

Es mediante impresión 3D avanzada que los científicos incorporan células fúngicas en tinta para construir los componentes de la batería, la cual incluye nanocristales y nanofibrillas de celulosa, negro de carbono y escamas de grafito. Como resultado, queda el diseño de una batería 100% biodegradable y no tóxica, además de que puede funcionar hasta 65 horas continuas si se alimenta con agua y nutrientes.

Dentro de sus múltiples ventajas está el aprovechamiento de procesos naturales de manera respetuosa y la integración de energía en dispositivos de bajo consumo. Así, las baterías de hongos representan una alternativa ecológica e innovación en energía sostenible como estrategia para disminuir los residuos contaminantes en el mundo.

 

(BUAP).