El laboratorio de electrónica de la Unidad de Apoyo Académico lideró un proyecto que transforma botellas plásticas PET en filamento profesional para impresión 3D, una apuesta tecnológica de alto impacto ambiental que convierte residuos comunes en insumos de innovación.

“La idea de este proyecto surgió aproximadamente hace un año. Vimos la necesidad de comenzar a aprovechar los materiales PET que produce la universidad y también vimos la necesidad de que no contábamos con la cantidad de filamento necesario para los prototipos de los estudiantes. Se fortaleció eh con investigación, conocer sobre el proceso. Teníamos bastante conocimiento de cómo poder realizar este tipo de actividad. Ya hace aproximadamente como seis meses, ya tuvimos más información, tuvimos los conocimientos previos y ya se pudo realizar este prototipo”, explica Yerson Gilberto, integrante del laboratorio en cuestión.

Lo más sorprendente es que la máquina moldeadora fue construida por el mismo equipo con motores y componentes electrónicos recuperados que iban a ser desechados, logrando producir 12 m de filamento en solo 35 minutos.

“¿Qué queremos con esto? Darle una segunda oportunidad a todos esos residuos que sacamos día a día y que nosotros como personas estamos cada día almacenando más”, continúa Juan David Sánchez, otro integrante del laboratorio.

Con el apoyo de la Dra. María de los Ángeles Franco y un equipo de jóvenes del laboratorio, este proyecto avanza en la investigación para aprovechar las tapas e incluso tintas de impresoras vencidas para darle color al material reciclado.

“La máquina principalmente maneja pues una pantalla la cual nos permite dar inicio a la impresión, regular temperaturas y ventilación para que el filamento cada vez salga de una mayor calidad. A consecuencia de esto nuestro énfasis es generar un impacto gracias a la Universidad de Cundinamarca para reducir las emisiones de CO2 y darle una mayor vida útil a todos los residuos que normalmente desechamos”, explica Andrés Felipe Garibello, otro técnico especializado.

Una apuesta científica que demuestra cómo desde las aulas de la región se generan soluciones reales a los desafíos ambientales del mundo actual. Con este proyecto, la Universidad de Cundinamarca busca fortalecer la investigación aplicada, la innovación tecnológica y las buenas prácticas sostenibles.

(TRECE).