Belice
Los murciélagos vampiro de Belice presentan una alta prevalencia de infección por Trypanosoma cruzi, el parásito causante de la enfermedad de Chagas, una de las principales afecciones tropicales desatendidas(opens in new tab) de las Américas. Aproximadamente cuatro de cada diez muestras de sangre de dichos animales recolectadas en el norte del país lo contenían.
Así lo señala un estudio(opens in new tab) publicado este mes en la revista científica PLOS Neglected Tropical Diseases, que analizó 207 muestras de sangre de murciélagos vampiro (Desmodus rotundus) recolectadas en dos sitios del norte de Belice en 2019, 2021 y 2022.
Si bien los murciélagos no transmiten directamente la enfermedad de Chagas(opens in new tab) a las personas, estos resultados abren el camino para comprender mejor cómo el T. cruzi se convierte en un microorganismo capaz de infectar a humanos y otros mamíferos.
El murciélago vampiro es una de las tres especies de murciélagos(opens in new tab) que se alimentan de sangre. Suele morder a animales domésticos, especialmente al ganado, aunque ocasionalmente también puede alimentarse de sangre humana.
Pero su papel en el mantenimiento y la conexión de los ciclos de transmisión de T. cruzi en América Central sigue siendo poco conocido.
Con el fin de conocer la prevalencia de la infección por el parásito y su diversidad genética en poblaciones de murciélagos vampiro en el distrito de Orange Walk de Belice, los investigadores buscaron en la sangre de los animales fragmentos de material genético de T. cruzi.
El resultado fue significativo: el 41,5 por ciento de las 207 muestras recolectadas presentó evidencias de infección por el parásito, y la probabilidad de infección aumentó a lo largo de los años analizados.
Al evaluar qué linajes de T. cruzi estaban infectando a los murciélagos, identificaron 36 linajes distintos, agrupados en cinco grupos de secuencias genéticamente próximas entre sí.
Este nivel de diversidad en una sola especie hospedera y dentro de un área geográfica relativamente pequeña es notable, y sugiere la existencia de redes de transmisión complejas que involucran múltiples grupos genéticos (conocidos como unidades discretas de tipificación, o DTU) del parásito y especies de vectores.
De las DTU identificadas, dos fueron detectadas por primera vez en Belice, una de las cuales estaba presente en la mitad de las muestras analizadas y presenta una estructura genética propia, aparentemente más relacionada con las poblaciones identificadas en Colombia.
Los autores explican que ese grupo genético todavía no se ha relacionado con la enfermedad de Chagas en humanos, pero su alta prevalencia entre los murciélagos del país plantea importantes interrogantes sobre su origen evolutivo, especificidad de hospedero y función ecológica.
Para el biólogo Enrico Bernard, profesor del Departamento de Zoología de la Universidad Federal de Pernambuco, Brasil, el estudio amplía el conocimiento sobre la diversidad de T. cruzi en murciélagos. Sin embargo, señala que la alta prevalencia de infección por este parásito en el país no necesariamente representa un riesgo adicional para la salud humana(opens in new tab) en la región.
“Los murciélagos no transmiten la enfermedad de Chagas directamente a las personas”, señala a SciDev.Net. “El parásito necesita pasar por el tracto digestivo del insecto transmisor para convertirse en la forma infectante para humanos y otros mamíferos”, añade.
El insecto transmisor de la enfermedad de Chagas es la vinchuca, chinche o barbeiro [Triatoma infestans]. El peligro real no está en su picadura sino en las heces que deja en la piel(opens in new tab) de las personas y que contienen el parásito T. cruzi. Cuando la persona se rasca, lo introduce en su cuerpo a través de la herida.
“Lo que el estudio muestra es que los murciélagos albergan una diversidad de linajes de T. cruzi mucho mayor de lo que se pensaba y que estos animales podrían estar actuando como posibles hospederos puente entre los ciclos silvestre, doméstico y humano de transmisión de la enfermedad de Chagas”, agrega.
Para Sergio Schenkman, del Laboratorio de Biología Molecular y Celular de Parásitos de la Universidad Federal de São Paulo, Brasil, la presencia de múltiples linajes de T. cruzi en los murciélagos pone de relieve el papel ecológico de estos animales en el mantenimiento de la diversidad de tripanosomas en paisajes agroforestales. Los tripanosomas son parásitos unicelulares que viven en la sangre y los tejidos de diversos vertebrados, incluidos los seres humanos.
“Estos resultados refuerzan la importancia de integrar indicadores de salud de los murciélagos con la vigilancia molecular para mejorar la comprensión de las interacciones entre murciélagos y tripanosomas en ecosistemas modificados por la actividad humana”.
“Además”, agrega, “sientan las bases para futuros esfuerzos de vigilancia integrada que monitoreen a los murciélagos, los vectores, los animales domésticos y las personas, lo que será esencial para anticipar y mitigar las consecuencias de la enfermedad de Chagas para la salud pública en América Central”.
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