Este 2026 es el año con mayor número de casos confirmados de sarampión en las Américas de los últimos 22 años, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Entre enero y el 22 de agosto (último dato disponible al escribir esta información) se reportaron 51.027 casos de la enfermedad, casi el triple de los registrados durante todo 2025, cuando se notificaron 15.152 casos confirmados y la región perdió su estatus de territorio libre de sarampión.

En un reciente aviso epidemiológico, la OPS insta a los países de la región a reforzar la vacunación, la vigilancia epidemiológica y la respuesta rápida ante los brotes de la enfermedad debido a que el riesgo para la salud pública asociado a la enfermedad sigue siendo “muy alto”.

El resurgimiento de la enfermedad en la región es resultado del incremento de casos en Guatemala (30.371), México (12.255), Estados Unidos (2.260) y Perú (1.277). En conjunto, estos cuatro países concentran el 95 por ciento del total de casos registrados en las Américas en 2026.

El repunte de la enfermedad parece ser consecuencia de un fenómeno que lleva un tiempo instalándose en la región y que se ha acelerado en los últimos años: la caída de las tasas de vacunación. A ello se suma la alta circulación de personas en la región asociadas a la Copa del Mundo, realizada entre el 11 de junio y el 19 de julio en México, Estados Unidos y Canadá.

“La combinación de estos factores es lo que parece haber favorecido la propagación del virus, dando lugar al escenario que tenemos ahora”, dice a SciDev.Net Bianca de Oliveira Cata Preta, profesora del Departamento de Salud Colectiva de la Universidad Federal de Paraná, Brasil.

El sarampión es una enfermedad extremadamente contagiosa. Se estima que una persona infectada puede contagiar a otras 12 o 18 personas, “por lo que la elevada movilidad asociada a los viajes internacionales y los eventos masivos son factores que pueden favorecer la propagación del virus dentro y entre países”, complementa.

De acuerdo con cifras oficiales, el 4 por ciento de casos reportados fue transmitido de forma autóctona (dentro del propio país), mientras el 12 por ciento estuvo asociado a transmisiones locales vinculadas a personas infectadas en otros países; el 27 por ciento a una fuente de infección desconocida y el 2 por ciento fueron casos en los que la persona se infectó fuera del país.

La OPS señala que monitorea de cerca la situación en todos los países con transmisión sostenida de sarampión, apoyando a todos los países afectados para fortalecer la vigilancia, detectar, responder rápidamente a los casos, y cerrar las brechas en la cobertura de vacunación. 

Baja vacunación

El reporte de la OPS precisa que de los casos registrados en las Américas, el 73 por ciento corresponde a personas no vacunadas contra el virus del sarampión, mientras que en el 17 por ciento se desconoce o no estaba disponible la información sobre su estado de vacunación.

Por países, el porcentaje más alto corresponde a Estados Unidos, donde el 93 por ciento de casos registrados no tenía antecedentes de vacunación. En México, el porcentaje fue 91,6 por ciento, mientras que en Guatemala alcanzó 67,1 por ciento, y en Perú, 54 por ciento.

Hay varias razones posibles para explicar la caída de la cobertura de vacunación contra el sarampión, desde la dificultad de acceso, el creciente rechazo a la vacunación hasta el desconocimiento de los riesgos asociados a las enfermedades que pueden prevenirse con la inmunización, puntualiza Cata Preta.

“Es importante entender los motivos detrás de la baja vacunación en cada país para, a partir de ahí, pensar en estrategias para combatir la baja cobertura”, señala.

El sarampión se transmite por el aire o por gotitas respiratorias cuando una persona infectada respira, tose o estornuda. Puede causar fiebre alta, tos, secreción nasal, conjuntivitis y erupción cutánea, y en algunos casos complicaciones como neumonía, encefalitis, ceguera y muerte.

“La vacunación es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad y evitar su propagación”, afirma el pediatra infectólogo Renato Kfouri, vicepresidente de la Sociedad Brasilera de Vacunaciones. “Las autoridades sanitarias internacionales recomiendan que al menos un 95 por ciento de la población esté vacunada para evitar la transmisión”, comenta a SciDev.Net.

En su opinión, el caso de Brasil ilustra bien la importancia de mantener altos los índices de cobertura vacunal. El país registró 15 casos de sarampión en las primeras 28 semanas de 2026, todos importados, “lo que es natural”, agrega Kfouri. “Las personas viajan y pueden volver al país contaminadas, pero lo importante es que esos casos, aunque hayan generado casos secundarios, fueron controlados antes que pudieran generar brotes de la enfermedad”.

Para el experto, ello señala la importancia de mantener una alta cobertura de vacunación y una vigilancia activa para el reconocimiento precoz de casos importados, sobre todo cuando la situación epidemiológica en países vecinos se deteriora.

“El sarampión no deja lugar para la complacencia”, señala a SciDev.Net Daniel Salas, gerente ejecutivo del Programa Especial de Inmunización Integral de la OPS. “Cada brote pone de manifiesto brechas de inmunidad que deben abordarse con urgencia”, enfatiza.