Chile.
El proyecto Abejas para el Futuro de la Universidad de Antofagasta analiza la composición fisicoquímica de la miel y el propóleo, evalúa la calidad ambiental mediante bioindicadores y detecta pesticidas. La iniciativa cuenta con un fondo de 346 millones y una duración de 24 meses.
Hablamos con Sandra Honores, coordinadora de educación ambiental y vinculación con la comunidad del proyecto Abejas para el Futuro: “En este momento nos encontramos en el vivero de la Universidad Antofagasta junto a las colmenas. Las abejas son mucho más que productoras de miel. Son responsables de la polinización de numerosas especies vegetales y cumplen un papel clave en el equilibrio de los ecosistemas.
En el proyecto Abejas para el Futuro estamos trabajando junto a comunidades, establecimientos educacionales y apicultores de la región para impulsar una apicultura sustentable y generar conciencia sobre la importancia de estos polinizadores, en especial de las abejas. Además, estudiamos la calidad de los productos apícolas y el potencial de las abejas como bioindicadores ambientales. La transformación del desierto comienza con una sola colmena, y juntos podemos construir un futuro más sostenible”.
Asimismo, Karla Fara y Erika Tamariz, integrantes del proyecto, compartieron un poco de su experiencia: “Estamos en el vivero del Instituto Antofagasta de la Universidad de Antofagasta, en el marco del proyecto FRDP 2025 «Abejas para el futuro» y queremos mostrarles el avance que tenemos con respecto a la propagación de las plantas polinizadoras tenemos diferentes especies, las cuales van a contribuir enormemente a la alimentación de nuestras abejas y a diferentes insectos benéficos”.
“Les vengo a mostrar lo que es el jardín de polinizadores; les muestro en estos momentos los bulbines. Son un tipo de plantas que no requieren de mucho riego, son muy vistosas a lo que es las abejas, ayudan mucho al polen y néctar. También trabajamos con este tipo de planta que es el orégano, que es una planta muy aromática y medicinal que no requiere de mucho riego y es muy, muy vistosa a lo que es las abejas y también les ayuda a la recolección de polen y néctar. También puedo mostrarles que estamos trabajando también con este tipo de planta que se llama aptenia y es un tipo de planta suculenta. No requiere de mucho riego, se adapta a todo tipo de suelo y mayormente siempre está florida y ayuda mucho a lo que es polen y néctar.
Otra planta más que tenemos acá en el instituto es la doquilla. La doquilla es un tipo de planta rastrera que no requiere mucho de riego, es un tipo de suculenta y siempre mantiene sus flores en casi todo el año, y ayuda también a lo que es polen y néctar. Y por último les muestro la lavanda. La lavanda es un tipo de arbusto aromático que requiere de menos riego como las demás plantas, pero siempre está con flores, siempre en todo el año”, añadió Erika Tamariz.
A través de esta iniciativa se busca contribuir a la conservación de las abejas, fortalecer la biodiversidad local y promover prácticas sustentables adaptables a la región Antofagasta.
(UESTV).
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