Colombia.

 

Las sabanas inundables de Casanare son reconocidas por su gran extensión, biodiversidad y riqueza cultural, características únicas en el país que han llevado a sus habitantes a impulsar su declaratoria como territorio SIPAM.

“En comunidad, pues identificamos que teníamos un potencial para presentarnos ante las Naciones Unidas porque cumplíamos con los cinco criterios de selección y dos características importantes que se deben tener para poder acceder a este reconocimiento, que es un reconocimiento que le da las Naciones Unidas a unas comunidades que manejan unos criterios específicos sobre sus sistemas productivos”, dijo Danella Abril, miembro del Comité de Paisaje de Ganadería.

Para que un territorio sea reconocido como un Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial por la ONU, debe contar con características especiales como la biodiversidad, la riqueza cultural y la ancestralidad reflejada en las actividades diarias de sus comunidades.

Nosotros tenemos 955 especies vegetales, de las cuales 855 hacemos uso, y tenemos 350 especies de fauna. Nuestra cultura se vale de diferentes tecnologías que son muy autónomas, que han hecho que nosotros podamos vivir durante ocho meses que está inundada nuestra sabana y luego cuatro meses que estamos sin agua. Hay otro que es el tema agropecuario, pues nosotros también manejamos 14 sistemas productivos.

Tenemos dos que nos resaltan a nivel de soberanía y de seguridad alimentaria, que son el conuco, y tenemos algo maravilloso, que es la huerta, que es el orgullo de la mujer llanera”, continuó explicando Danella.

Más allá de la denominación, este reconocimiento tiene un gran valor para los habitantes del territorio, ya que destaca el trabajo que durante décadas han realizado en la región, al tiempo que fortalece y visibiliza sus costumbres y tradiciones.

“Para nosotros significa una gran oportunidad, pero sobre todo para mejorar nuestra calidad de vida. Nuestra gran esperanza es que se reconozca lo que nosotros hemos hecho durante más de cinco siglos: prácticas tradicionales, ancestrales, una entrega total porque además es que es nuestro talento, es la manera que nosotros tenemos para vivir y lo natural que es”, concluye Danella.

Gracias a este proceso se logra un reconocimiento al trabajo realizado por las comunidades en el cuidado del territorio a través de tradiciones ancestrales, pero también es una oportunidad de mejorar su calidad de vida.

“Tener este reconocimiento significa que ha sido tanto el interés a nivel mundial de nuestra cultura, de cómo manejamos nosotros nuestra parte agropecuaria, nuestra parte cultural… Eso nos da pie para pensar que es demasiado interesante nuestra cultura”, añadió Hermes Romero, habitante de la comunidad.

La comunicación ha sido un componente esencial en este proceso, y la comunidad lo ha entendido así al dar a conocer que es un territorio SIPAM y la importancia que este reconocimiento tiene para la región.

Actualmente nos encontramos compartiendo contenido desde enseñar a las personas qué es el proceso principal, pero también comunicar lo que se ha encontrado en nuestros territorios, todo el proceso de producción, desde la idiosincrasia del llanero, también todo el proceso de investigación que hubo durante la construcción de esta carta del paisaje”, dijo Jackson Hernandez, otro miembro del comité.

Esta comunidad ha dado un gran paso hacia la protección de su entorno y espera ser el primer territorio SIPAM del país, destacando su cultura y los saberes ancestrales de la región.

 

(Trece).