México.

 

Al lavar nuestra ropa, las prendas de nilón y poliéster desprenden pequeñas fibras llamadas microplásticos. Cuando estas fibras llegan a áreas naturales, producen un daño a la fauna y flora de un ecosistema, como los chaparrales de Baja California, donde investigadores de la UABC han encontrado microplásticos en las heces de liebres y conejos de este entorno.

¿Cómo sucede esto? Los microplásticos pasan del agua de la lavadora a las plantas de agua sucia donde, a pesar del tratamiento, no se filtran en su totalidad. Después, el agua se vierte en cauces que llegan a ecosistemas como el de los chaparrales, donde la fauna silvestre ingiere los microplásticos al beber del agua contaminada.

Una vez en su organismo, los microplásticos son esparcidos en la región a través de sus heces, afectando a la flora y fauna. Debido a la contaminación química provocada por las heces con microplásticos, la fertilidad del suelo disminuye, así como la biodiversidad de la flora.

En la fauna; zorros, linces, gatos monteses y otros superdepredadores se ven afectados por la alteración de la cadena alimenticia. El medio ambiente tiene un balance delicado y la disminución de especies podría tener un efecto nocivo en el ecosistema de los chaparrales. Y al final, recordemos que todo regresa a su origen.

 

(UABC).