Los centros de datos crecen a toda velocidad en México, pero el siguiente paso -generar o almacenar modelos y datos de IA-, choca con una red eléctrica que ya opera al límite.

Estas instalaciones facilitan servicios digitales, desde el correo electrónico hasta las compras en línea. El auge comenzó el año pasado con millonarias inversiones de grandes tecnológicas.

Amazon, Cloud HQ, Equinix, Microsoft y Ascenty levantaron imponentes naves de concreto en el estado de Querétaro, que concentra el 72% de la capacidad instalada de estos centros en el país.

La región es atractiva por su baja sismicidad y cercanía con la capital. Aquí opera también, por ejemplo, el sector automotriz y aeroespacial.

Pero la vetusta red eléctrica es insuficiente para el desarrollo industrial y los pueblos vecinos, que a veces se quedan sin energía durante días.

Y para algunos de sus habitantes como Antonio Gómez, de la localidad de El Blanco, es cuestión de vida o muerte.

«Duramos dos, tres días sin luz. Pues ya no me la puse», recordó sobre la insulina que perdió por no poder refrigerarla.

– «Falta potencia» –

Expertos y la asociación del sector, MEXDC, sostienen que los apagones no responden a la operación de los centros de datos, como sospechan algunos vecinos.

Las casas y la industria se abastecen de distintas fuentes de electricidad y no compiten entre sí por el suministro.

Se trata «de cuestiones distintas que parten del mismo problema, que es la falta de infraestructura eléctrica suficiente», explicó Oscar Ocampo, especialista del centro de análisis Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).

Los centros de datos intentan paliar este déficit y construyen subestaciones.

Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum inauguró en diciembre pasado una central eléctrica a base de gas natural en Querétaro, la red sigue siendo insuficiente. La Secretaría de Energía reconoció que el crecimiento industrial presiona el suministro.

El IMCO reportó en 2025 que el gobierno ejecutó solo 11% del gasto aprobado para transmisión eléctrica, lo cual generó «un cuello de botella estructural». «Se está subestimando el crecimiento de la demanda o la necesidad de infraestructura», indicó Ocampo.

La MEXDC descarta por ahora avanzar a centros de almacenamiento o generación de datos y modelos de IA.

«Nos falta potencia», dijo a la AFP su directora Adriana Rivera.

– «La panacea» –

México es uno de los principales polos industriales de América Latina, muy atractivo por su cercanía e integración con Estados Unidos.

Sheinbaum ha matizado su postura sobre las inversiones en centros de datos en el país.

«No es que sean la panacea», dijo recientemente en rueda de prensa, al responder una pregunta de la AFP. «No necesariamente México debe ser el centro de datos de otros lugares del mundo» porque «requieren mucho consumo de energía, mucho consumo de agua».

Querétaro también enfrenta estrés hídrico, aunque la MEXDC sostiene que las nuevas tecnologías  precisan menos agua para operar.

Microsoft por ejemplo dijo a AFP que utiliza agua el 5% de las horas del año para enfriar servidores, para el resto usa aire exterior.

El secretario de Desarrollo Sustentable de Querétaro es a su vez optimista. Dijo a la AFP que la infraestructura en desarrollo será suficiente para satisfacer la demanda. Destacó por ejemplo tres subestaciones que construyen capitales privados para abastecer «no solo a los ‘data centers’ sino a la industria en general».

Pero en los pueblos más pobres de Querétaro se respira frustración por los cortes constantes de luz.

– «Coraje» –

El ambulatorio de El Blanco dijo que desde 2025 sus vacunas se han estropeado seis veces por los apagones. Lo mismo pasó en un pueblo vecino, por lo que los medicamentos refrigerados fueron enviados a un hospital a 50 km.

Antonio Gómez lleva su insulina ahora a una farmacia cercana que instaló un generador a base de gasolina.

Otra habitante, Neri Carillo, se llevó un susto cuando un apagón cortó el oxígeno que requerían sus hijas. Despertó por casualidad en medio de la noche, saltó de la cama al darse cuenta que no había luz y rápido activó un tanque que compró para emergencias.

Las niñas quedaron unos 10 minutos sin oxígeno. «Primero fue un susto y después fue coraje (rabia)», recordó. «Imagínense si yo no me hubiera despertado».