México.

Si creciste en los años 80 o 90, probablemente recuerdas la clásica cucharada de aceite de hígado de bacalao que muchos padres administraban como un remedio para fortalecer la salud. Con el paso del tiempo, los suplementos alimenticios han cambiado de presentación y hoy pueden encontrarse en cápsulas, polvos, jarabes e incluso gomitas.

El origen de estos productos se remonta a principios del siglo XX, cuando científicos descubrieron que algunos alimentos contenían compuestos esenciales para el organismo, dando origen al concepto de vitaminas. Entre ellas se identificó la vitamina A, importante para la vista y el crecimiento, presente en alimentos como zanahorias, yema de huevo, mantequilla y el hígado de bacalao.

Posteriormente se aislaron otras vitaminas, como la vitamina B1 o tiamina, relacionada con el combate del beriberi, una enfermedad que causaba parálisis, y la vitamina C, conocida por prevenir el escorbuto, padecimiento que afectaba a numerosos marineros.

Sin embargo, mucho antes de estos descubrimientos ya existían conocimientos empíricos sobre plantas y remedios naturales. Carla Cepeda, médica integrativa de Tec Salud e investigadora clínica en el Institute for Obesity Research, explicó que:

“Por ejemplo, a las que se les llamaba brujas en Europa eran las mujeres que observaban el efecto de ciertas plantas cuando cocinaban en la salud”.

Actualmente, los suplementos alimenticios forman parte de una industria que en México genera ventas superiores a 58 mil millones de pesos. No obstante, especialistas señalan que es importante comprender que estos productos no son medicamentos y que la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) no los evalúa mediante los mismos estudios que se aplican a los fármacos.

Su utilidad depende de diversos factores, como la edad, el estado de salud, la alimentación y los hábitos de cada persona. José Antonio Palma Jacinto, doctor en Ciencias Biomédicas, explicó que los suplementos pueden aportar nutrientes que en algunos casos no se obtienen en cantidades suficientes mediante la dieta.

“Que aportan nutrientes extras que no podemos obtener nosotros a partir de la dieta, ¿no? Por ejemplo, las proteínas, grasas, carbohidratos, incluso las vitaminas y los minerales”.

En un contexto donde la alimentación rápida y el ritmo acelerado son cada vez más comunes, pueden existir deficiencias nutricionales reales. Sin embargo, los especialistas recomiendan no consumir suplementos sin antes consultar a un profesional de la salud, quien puede evaluar los hábitos alimenticios, la historia clínica, la calidad del sueño y otras condiciones individuales.

Carla Cepeda advirtió que también existen situaciones en las que el consumo de suplementos está contraindicado.

“Y además hay condiciones en donde está contraindicado tomar suplementos, porque le estás poniendo para empezar una friega al hígado que es quien muchas veces está encargado de depurar todo lo que es el primer lugar en donde nuestro cuerpo pues elimina lo que necesitamos y lo que no necesitamos”.

Los especialistas coinciden en que, antes de iniciar cualquier suplementación, es recomendable buscar orientación profesional para determinar si realmente es necesaria y evitar posibles riesgos para la salud.

 

(TECSCIENCE)