México.

 

Desde hace casi 8 años, el Laboratorio de Sistemática Molecular de la Facultad de Estudios Superiores Zaragoza se ha dedicado a describir y clasificar un sector de la diversidad biológica de nuestro país: los anfibios y reptiles. Esta labor es de suma importancia considerando que México es el segundo país del mundo con mayor diversidad de reptiles.

Pues lo que hacemos es mucho trabajo de campo, tratamos de conseguir muestras, descubrir poblaciones de algunos, de algunos ejemplares y hacemos toda esta parte básica de taxonomía de identificarlos, por ejemplo, con la morfología, el color, las especies, en dónde se distribuyen”, dice Uri García, del Laboratorio de Sistemática Molecular.

“Coordenadas geográficas, altitud, el día, la hora, el microhábitat donde estaba, si estaba bajo un tronco, si estaba bajo roca, el clima”, añade su compañero Esaú Valdenegro.

La información recolectada se ingresa a una base de datos y se toman muestras de tejido del ejemplar para después hacer estudios tanto moleculares como de ADN. Estos análisis han permitido obtener conocimientos más precisos sobre diferentes tipos de reptiles y anfibios, además de descubrir nuevas especies.

Entre 10, 12 especies nuevas, todas para México, que normalmente son especies endémicas de una localidad, por ejemplo, este dragoncito que descubrimos de Sierra de Zongolica, una lagartija que no tiene párpados también de Sierra de Zongolica en Veracruz, hemos descrito serpientes, una serpiente de Valle de Bravo, ¿no?, que es un lugar relativamente bien conocido y que no se sabía que existía”, continúa explicando Uri.

Hoy estos y otros descubrimientos están en el Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, gracias a este grupo de científicos que saben que un óptimo estudio debe extenderse a otros espacios además del nacional:

Pues muchos de los grupos que estudiamos se distribuyen sobre todo hasta Centroamérica. Entonces ahorita estamos trabajando mucho con universidades de allá y, bueno, hemos tenido la oportunidad también de ir a colectar en países como Guatemala, Honduras, Costa Rica, El Salvador”.

Más allá de descubrir nuevas especies, estas acciones contribuyen a la conservación de animales en peligro de extinción, comprendiendo mejor su desarrollo y el hábitat en el que pueden coexistir para hacer recomendaciones en favor de su protección y que las autoridades tomen medidas al respecto.

 

(TVUNAM).