Venezuela.

El doble terremoto dejó no solo miles de víctimas y daños materiales, sino también una profunda huella emocional entre la población. Muchas familias viven con miedo, ansiedad e insomnio mientras intentan recuperar la normalidad tras la tragedia.

Especialistas en salud mental advirtieron que después de una catástrofe es común que las personas permanezcan en un estado constante de alerta. Recuerdos del momento del sismo, ruidos cotidianos o determinados lugares pueden desencadenar miedo y ansiedad, por lo que la atención psicológica temprana es fundamental para evitar que el estrés agudo evolucione hacia un trastorno de estrés postraumático.

En el hospital de campaña instalado con apoyo de la cooperación española AECID en Caracas, psicólogos y psiquiatras brindan acompañamiento a las personas afectadas.

“Realmente en nuestro caso lo que principalmente hacemos es acompañamiento emocional. Nos centramos en las necesidades de la persona y le dejamos que se exprese, que pueda verbalizarlo, validamos sus emociones y le explicamos que es normal que se sienta mal, que es normal que quiera llorar, que es normal que no le apetezca hacer nada y que incluso como si se hubiese parado la vida”, explicó Jaime Gálvez de Pablos, psicólogo sanitario.

Los profesionales recomiendan mantener hábitos saludables, realizar actividad física para reducir los niveles de estrés y buscar ayuda especializada cuando los síntomas persisten. También destacan la importancia de hablar sobre lo vivido y compartir experiencias con familiares, vecinos o amigos, ya que reconocer que otras personas atraviesan situaciones similares favorece el proceso de recuperación.

Los expertos resaltan además la capacidad de resiliencia de la población y consideran que el apoyo colectivo y la fortaleza de las comunidades serán claves para superar las consecuencias emocionales que dejó el terremoto.

 

(EFE)