Colombia.
Hace 10 años, la Corte Constitucional colombiana reconoció al río Atrato como una entidad sujeto de derechos mediante la sentencia T-622. Desde entonces, ante la ley, este río dejó de ser un objeto o recurso explotable y se empezó a comprender como una entidad viva, titular de derechos propios que debe ser protegida y restaurada.
“La sentencia no es solo el reconocimiento de los derechos de un río, sino el reconocimiento de los deberes que tenemos los humanos o los hombres sobre esos ríos también. Salir un poco del antropocentrismo y entender desde la perspectiva biocultural que los no humanos también pueden tener derechos”, explica Alexandra Urán, docente de la UdeA.
Según la sentencia, la Universidad de Antioquia tiene como misión apoyar a los entes territoriales e instituciones públicas en el diseño y puesta en marcha de un plan para descontaminar la cuenca y hacer estudios toxicológicos y epidemiológicos del río Atrato, sus afluentes y comunidades.
“La universidad asumió la tarea de constituir una comisión permanente que se encargue de hacerle seguimiento a las tareas incluidas dentro de esta sentencia, desarrollando acciones que vinculan los actores del territorio y actores institucionales que desarrollan actividades de investigación, extensión y docencia que fortalecen el cumplimiento de esta sentencia”, añadió el vicerrector de Extensión de la Universidad.
Además de integrar la comisión de apoyo y seguimiento a la sentencia T-622, la Universidad de Antioquia, a través de la Corporación Académica Ambiental, creó un repositorio integrado a su red de bibliotecas que reúne las investigaciones que se están realizando sobre el río Atrato e invitó a distintos públicos a reflexionar sobre el tema con la exposición ‘Culturas del agua’ en el edificio Paraninfo.
“La exposición ‘Culturas del agua’ plantea un imperativo, una invitación a que nos relacionemos de otra forma con las aguas, con los ríos, con los bosques, con los páramos, desde la sensibilidad”, añadió Andrés García, otro docente, de la UdeA.
Las fotografías, audiovisuales, mapas, cartillas, podcasts y videos son el resultado de distintos procesos de investigación social, interdisciplinaria y de creación que la Universidad de Antioquia ha adelantado alrededor de los grandes ríos del país como el Atrato, el Cauca y el Magdalena.
“El solo hecho de declarar a los ríos como sujetos pues no ha significado lastimosamente un cambio en las realidades ecológicas y sociales, sino que necesitamos seguir discutiendo lo que pasa con estos ríos y con los ríos que tenemos más cercanos como ciudadanos en una departamento y una ciudad como Medellín. El río Aburrá también tiene derechos y es necesario que nos pensemos cómo nos vinculamos con las aguas en el país”, continúa Andrés.
El río Atrato recorre una de las regiones más biodiversas del planeta. A 10 años de su reconocimiento como sujeto de derechos y a 10 años del Acuerdo de Paz, la Universidad de Antioquia con su presencia regional invita a reflexionar sobre los desafíos que persisten para garantizar los derechos de las comunidades ribereñas, étnicas y campesinas, de la naturaleza y de los cuerpos de agua.
(UDEA).




