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La evolución de los mamíferos hacia una postura erguida ha sido un proceso fascinante y complejo. Pero no siempre nos movimos de esta manera. Hace unos 325 millones de años, nuestros ancestros tenían una postura más parecida a la de los lagartos actuales, con las extremidades extendidas hacia los lados. Ahora, un equipo de científicos de la Universidad de Harvard ha descubierto que este camino no fue ni lineal ni sencillo. Analizando fósiles de sinápsidos, los ancestros de los mamíferos, los investigadores encontraron que algunas especies mostraban flexibilidad en sus posturas.
Algunas criaturas podían alternar entre posturas más estiradas y más erguidas, similar a lo que hacen los caimanes modernos. Esta flexibilidad sugiere que la evolución hacia la postura erguida no fue un camino directo, sino un proceso con avances y retrocesos.
Sorprendentemente, los rasgos asociados con la postura erguida en los mamíferos actuales evolucionaron mucho más tarde de lo que se pensaba, probablemente cerca del ancestro común de los mamíferos placentarios y marsupiales.
Este estudio no solo nos ayuda a entender mejor nuestra historia evolutiva, sino que también proporciona herramientas para futuros estudios paleontológicos e incluso para el diseño de robots inspirados en la evolución biológica. A veces esta evolución fue fruto de sucesos fortuitos; por ejemplo, la postura de los sinápsidos pelicosaurios hacia posturas más estiradas parece coincidir con la extinción masiva del Pérmico-Triásico, cuando desapareció el 90 por ciento de la vida en el planeta Tierra. Esta extinción provocó que otros grupos, como los dinosaurios, se convirtieran en los grupos animales dominantes en tierra firme.
(SINC).
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