México.
Las notificaciones emergentes, los sonidos exclusivos para mensajes, las interacciones con otros usuarios y una página de inicio con contenido infinito, son algunas de las herramientas que las redes sociales utilizan para generar un hábito de uso. Entre más tiempo pasan las personas en estas plataformas, mayor es el éxito que estas tienen.
Sin embargo, permanecer un tiempo excesivo en las redes sociales también implica riesgos. Jorge Armaza analizó 15 estudios realizados con estudiantes latinoamericanos y concluyó que las principales consecuencias negativas de un uso prolongado son el estrés, el insomnio, la ansiedad, las complicaciones para concentrarse, la baja autoestima, las dificultades para socializar y la depresión.
De acuerdo con el análisis, el grupo de edad más vulnerable a desarrollar dependencia de las redes sociales y, por ende, experimentar estas consecuencias, son las y los adolescentes de entre 12 y 17 años. Entre los factores que influyen se encuentran la disfunción familiar, el uso escolar de estas plataformas y el fácil acceso a dispositivos móviles.
Para moderar el uso de las redes sociales, se recomienda desactivar las notificaciones y silenciar las aplicaciones desde la configuración del dispositivo. También es aconsejable personalizar el teléfono y retirar de la pantalla de inicio las redes sociales que más se utilizan, descargar aplicaciones que limiten el tiempo de uso y establecer horarios específicos para acceder a estas plataformas.
Ser consciente del tiempo que se pasa frente a la pantalla representa el primer paso para cambiar los hábitos de uso digital por otros más saludables y libres de riesgo.
(UABC)
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