México

La inteligencia artificial ya transformó las aulas virtuales en México. Automatiza, agiliza y diseña. Pero ¿a qué costo? ¿Estamos formando mentes más críticas o estudiantes atrapados en la dependencia tecnológica?

El uso de inteligencia artificial puede ser una herramienta de doble filo en la educación superior en línea en México. Esta tecnología disruptiva ha transformado la educación al automatizar tareas y agilizar el diseño educativo. Pero implica riesgos importantes: muchas instituciones todavía no cuentan con lineamientos éticos o normativos claros. Y aquí aparece la pregunta incómoda: ¿Formamos estudiantes más críticos o dependientes?

Investigaciones recientes muestran que las inteligencias artificiales disminuyen la carga operativa del profesorado en tareas que requerían horas. Además, los alumnos reconocen que les ayudan a comprender temas complejos y a resolver dudas de forma más rápida. En la educación en línea, donde el tiempo y la vida personal se mezclan, estas herramientas ya son un apoyo cotidiano. Para analizarlo, nos acompañan alumnos del Tecnológico Superior de Jalisco en Línea, quienes nos dieron su opinión personal del uso de estas herramientas.

“Pues la utilizo principalmente para organizar mis actividades, ya que es un poquito más sencillo el poderle mencionar a la IA tal cual qué es lo que tengo que hacer en esta actividad para que me dé un contexto de cómo poder formular también el trabajo y, pues, cómo hacerlo también de manera concisa y exacta, ¿no?”, opinó uno de los usuarios.

Otro más añadió: “Me ha facilitado a veces que salgo tarde del trabajo y pues ya es muy noche y ya no tengo la oportunidad de preguntarle a los maestros, a los profesores, entonces a veces sí me ayuda mucho”.

“O sea, es excelente usarla, pero solamente para estructurar pues ideas, pero no hay que dejar que la máquina piense por nosotros”, declaró otro usuario.

El problema no es usar la inteligencia artificial, el problema es dejar de pensar. El futuro de la educación superior no dependerá de la tecnología, sino de la inteligencia pedagógica y crítica con la que decidamos utilizarla.

La inteligencia artificial puede responder en segundos, pero jamás reemplazará la capacidad humana de cuestionar, crear y comprender.

 

(Jalisco TV).