Cóndor Amaya, Bolivia.
Una hilera de ocho chullpas, unas torres funerarias preincaicas construidas con una técnica única en el mundo, sobreviven al paso de los siglos envueltos de mitos y leyendas en un cerro en el poblado de Cóndor Amaya, en los Andes de Bolivia.
Las estructuras más antiguas de Cóndor Amaya (o cóndor muerto en idioma aymara) datan de «entre los años 1400 y 1500 d.C.», según la arqueóloga del lugar, la griega Irene Delaveris.
Estas construcciones se usaban para el sepelio de gente pudiente, de la realeza, de autoridades religiosas o militares. Son edificaciones de tierra y paja y en menor cantidad de piedra. Tienen una altura de 2 a 8 metros y de 2 a 4 de ancho y todas con una pequeña puerta de ingreso.
Por toda la zona del poblado hay un total de 39, algunas derruidas por los implacables rigores del tiempo y el clima, el único rastro de culturas pasadas.
Por: AFP / José Arturo CÁRDENAS.
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