Se sabe que hay pájaros capaces de imitar melodías e incluso la voz humana. Pero para quien aún no conozca al pájaro lira soberbio, puede que lo que está a punto de escuchar resulte difícil de creer. Y es que sus imitaciones pueden ser tan precisas que, por momentos, parece que el audio se haya añadido después al vídeo.
La confusión también puede darse al escucharlo en directo. Stephanie Kothe lo comprobó el año pasado en el zoológico de Adelaida, en Australia, cuando oyó el inconfundible ruido de una cámara instantánea. Al buscar de dónde procedía el sonido, se encontró con una sorpresa: frente a ella no había una cámara, sino un pájaro.
Era Nova, una ave lira soberbia (Menura novaehollandiae), también conocida como ave lira real, capaz de recrear con sorprendente fidelidad el ruido de una Polaroid, desde el clic del disparo hasta el sonido del mecanismo. La imitación dejó a Kothe boquiabierta, tanto que se le oye preguntar en el vídeo «¿Cómo? ¿Cómo haces ese ruido?». Como si no fuera suficiente, el ave continuó la exhibición reproduciendo con gran precisión el canto de un cucaburra, lo que provocó otro comentario de asombro por parte de la visitante.
Nova, un imitador de 37 años
La escena resume una habilidad sorprendente de esta especie australiana. Los pájaros lira soberbio, endémicos del país, son célebres por copiar sonidos de otras aves, aunque su repertorio va mucho más allá, desde alarmas de coche y radios hasta motosierras y cámaras, pasando por otros ruidos asociados a la actividad humana.
Nova, además, ha tenido tiempo de sobra para perfeccionar su repertorio. Según Kiona, cuidadora de aves del zoológico de Adelaida, tiene 37 años, una edad considerable si se tiene en cuenta que en libertad estas aves viven entre 20 y 30 años. La cuidadora explicó a PetaPixel que también imita a urracas, rosellas, loritos arcoíris, cucaburras y sonidos artificiales como el clic de un botón de radio.
Esta capacidad tampoco es un descubrimiento reciente. Ya en 1998, la serie de la BBC The Life of Birds, narrada por David Attenborough, mostró a un macho reproduciendo sonidos de origen humano durante su exhibición de cortejo.
La pregunta es cómo consiguen hacerlo con tanta precisión.
¿Por qué imitan con tanta precisión?
Según recoge Forbes, un estudio publicado en 2012 en Animal Behaviour puso a prueba la calidad de estas imitaciones centrándose en el canto del zorzal alcaudón gris. Para los zorzales, al menos a juzgar por su reacción, la versión del pájaro lira sonaba casi como la de uno de los suyos: respondían de forma muy similar tanto al canto auténtico como a la imitación.
Sin embargo, había una pequeña diferencia. En sus imitaciones, las aves lira reproducían algunas partes menos veces que el zorzal original. Los investigadores interpretaron esa diferencia como una posible forma de equilibrar precisión y variedad y dar cabida a un repertorio más amplio.
Esa variedad tiene especial importancia durante el cortejo. Buena parte del canto de los machos se construye a partir de sonidos aprendidos de su entorno, y las imitaciones no parecen utilizarse de manera completamente aleatoria.
El canto de cortejo y la simulación de peligro
Un estudio de 2022 publicado en Evolutionary Ecology, también citado por Forbes, analizó una parte concreta de la exhibición conocida como «canto D«. Casi el 80 % de ese canto incluía llamadas de alarma de otras tres especies que suelen alimentarse junto a las aves lira y que podrían participar en un acoso colectivo a un depredador.
De este modo, el macho reproduce algo parecido a una escena de peligro. Los investigadores plantean que esa simulación o «falsa alarma» podría poner a la hembra en estado de alerta y hacer que preste mayor atención durante el resto de la exhibición.
Para construir semejante repertorio intervienen tanto el aprendizaje y la memoria como el fino control de la siringe, el órgano vocal que les permite modular características como el tono y el ritmo. Esa combinación ayuda a explicar la enorme variedad y precisión de los sonidos que son capaces de reproducir, desde cantos de otras aves hasta motores o incluso el llanto de un bebé.
El pájaro lira soberbio no es, desde luego, el único gran imitador del reino animal. Orcas que han repetido palabras humanas, la célebre foca Hoover o el pato parlante Ripper muestran que esta habilidad aparece en especies muy distintas. Pero pocas parecen llevarla tan lejos como el ave lira, capaz de convertir los sonidos de su entorno en un repertorio extraordinario que, llegado el momento, pone al servicio de un objetivo muy concreto: seducir.
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