Por: Walter Alberto Pengue

 

“Nuestro mundo enfrenta una crisis que aún no ha sido percibida por quienes poseen el poder de tomar grandes decisiones para el bien o para el mal. El poder desatado del átomo lo ha cambiado todo excepto nuestros modos de pensar y, por lo tanto, derivamos hacia una catástrofe sin precedentes… un nuevo tipo de pensamiento es esencial si la humanidad ha de sobrevivir y avanzar hacia niveles más altos”

Albert Einstein («Atomic Education Urged by Einstein, The New York Times, 25 de mayo de 1946, pag 11 )

 

 

El glifosato ha sido el agroquímico estrella del agro latinoamericano y mundial de los últimos treinta años. La ampliación de su uso comercial de un herbicida utilizado solamente para los períodos de barbecho (descanso) entre cultivos y control de malezas acuáticas en los albores de los años sesenta, escaló brutalmente con la llegada de los cultivos transgénicos, especialmente la soja, el maíz o el algodón.

El paquete tecnológico de soja transgénica – glifosato – siembra directa dio cuenta de este creciente consumo del mencionado herbicida y que hizo crecer sus ventas a nivel mundial en las últimas décadas. El herbicida reemplazó a una miríada de otros productos de aplicaciones secuenciales a lo largo de los cultivos, bajando sus costos tanto de producto como de aplicación pero con consecuencias ambientales y hasta agronómicas, que dieron cuenta por el otro lado, de una ingente aparición de nuevas malezas y su resistencia en la mayoría de los países del mundo donde el paquete se expandió.

A la carga de agroquímicos asperjada sobre los campos, hay que sumar a los coadyuvantes y surfactantes que son compuestos orgánicos que se usan para mejorar la eficacia de los productos fitosanitarios. En algunas situaciones, estos productos, agregados o incluidos en las formulaciones de herbicidas, pueden resultar más tóxicos para el medio silvestre que el herbicida en sí mismo. Por ejemplo, algunas de las formulaciones más comunes de glifosato pueden contener coadyuvantes tóxicos para el desarrollo de peces y otros organismos acuáticos, o pueden producir daños severos en otras especies (Pengue, 2003). La forma química más conocida del glifosato, el Roundup, contuvo históricamente un surfactante, POEA (polioxietileno-amina), ácidos orgánicos de glifosato relacionados, isopropilamina y agua. Muchas marcas y regulaciones lo han reemplazado por otros coadyuvantes menos tóxicos, aunque algunas formulaciones comerciales tradicionales o genéricas aún pueden incluirlo o utilizar isopropilamina, potásica, amónica u otros surfactantes alternativos (como éter-aminas o compuestos cuaternarios).

Algo similar se produce con otros compuestos, diseñados para ser vendidos en paquetes tecnológicos que en lugar de disminuir promueven un consumo de herbicidas casi irrefrenable y promovido por supuestas prácticas más sostenibles. El nuevo caso del trigo transgénico tolerante a la sequía, que viene lamentablemente acompañado, con un “nuevo paquete herbicida”, en este caso, el glufosinato de amonio, representó el uso de un producto químico más potente y además de ello, alumbrando el fuerte deseo corporativo de hacer ceder a países como la Argentina en su paso de UPOV 78 a UPOV 91 y sus consecuencias de manejo privado del conocimiento científico en detrimento de lo público (Pengue, 2026).

Un círculo vicioso – y muy poco virtuoso – que en lugar de solucionar problemas a la salud social y el ambiente, concentra los objetivos en los beneficios comerciales del control momentáneo de las malezas pero por el otro lado, sigue fomentando la aparición de malezas resistentes y otras tantas tolerantes, que continúan promoviendo nuevas resistencias y un aumento aún mayor en el consumo de herbicidas. Estos paquetes se completan con el consumo de insecticidas, fungicidas, nematicidas y productos que conllevan a una agricultura industrial, que si bien mantiene niveles de producción adecuados es acompañada por externalidades que generan impactos de toda índole.

Los movimientos sociales y algunos científicos independientes,  primero en soledad, como lo hiciera Raquel Carson,  alertaron a la sociedad sobre estos impactos. Desde La Primavera Silenciosa (Carson) a Cultivos Transgénicos ¿Hacia dónde vamos? (Pengue, 2000, Miranda, 2001) y ¿Hacia dónde fuimos? (Pengue, 2017) el ciclado tecnológico en la agricultura aumentó la productividad de los cultivos pero por el otro lado, fue acompañado por una ola de costos, que ponen en tela de juicio a la agricultura misma actual y particularmente a las formas en que se producen, consumen y aplican los herbicidas promovidos hasta ahora.

La pérdida de la agrobiodiversidad en los agroecosistemas, por el uso intensivo de agroquímicos, al eliminar a los controladores biológicos y generar en los campos un desierto biológico, facilita el avance de malezas, plagas y enfermedades y cuál el círculo vicioso mencionado, al crecimiento de nuevas resistencias en las malas hierbas.

Para este caso puntual en la agricultura con agroquímicos, son muchas las cosas que rápidamente están cambiando. Entre ellas, el papel de la inteligencia artificial, la robótica y nuevas formas de identificación de malezas, pueden contribuir a disminuir de forma notable, la carga de estos productos de síntesis química sobre los ecosistemas.

La aparición de agrotecnologías que incorporan procesos de automatización, identificación y visión artificial junto al análisis de enormes cantidades de información a través de la inteligencia artificial acompañado con el desarrollo de nuevas técnicas para eliminar a las malas hierbas, ofrecen alternativas que minimizan o eliminan la necesidad de herbicidas químicos, evitan la alteración de la biología y la estructura del suelo y funcionan eficazmente en condiciones de cultivos densos o hasta con presencia de residuos y barbecho de cosecha (Bloomer, 2024). El control eléctrico de malas hierbas como una alternativa viable y los microchoques eléctricos pulsados ​​como una opción de muy bajo consumo energético, que requiere solo una fracción de la energía utilizada por cualquier otro sistema es ya una realidad en el control mecánico-eléctrico de las malezas.  Estos microchoques pulsados ​​permiten implementar un sistema integrado de control y manejo de malezas ya sea en cultivos extensivos como hortícolas.  El uso de software de código abierto facilita el desarrollo comunitario de soluciones autónomas adaptadas a diferentes cultivos y para resolver las necesidades de control de malezas tanto para pequeños como medianos y grandes agricultores.

Las principales prácticas de control de malezas del futuro – ¡que es hoy! – ya combinan la visión artificial con redes de aprendizaje profundo (Deep Learning), láseres térmicos de alta precisión, pulsos de energía eléctrica y maquinaria autónoma o robótica que controlan a las malezas con menores pasadas y ajustes temporales que ahorran energía y tiempo. Es muy importante asumir que el consumo de agroquímicos podría reducirse en el orden del 95 %, lo que significa un cambio de paradigma en la consabida Revolución Verde, que justamente se apoyó especialmente en el uso intensivo de estos productos sintéticos.

El manejo de ingentes cantidades de datos, información de las malezas y la evolución y ciclo de vida de cada una de las especies, su adaptación local y entorno ambiental específico junto con cámaras de alta resolución y unidades de procesamiento gráfico permiten identificar a la maleza en tiempo real y disparar los rayos láser térmicos de alta potencia que destruyen los tejidos de la planta al nivel del suelo sin tocar el cultivo ni remover la tierra. Por ejemplo, la aplicación de descargas eléctricas de alto voltaje a través de barras de contacto que atraviesan la planta y llegan hasta la raíz, generando un daño celular irreversible que seca la maleza sin agroquímicos.

Los sistemas ópticos guiados por inteligencia artificial mapean el lote metro a metro y activan  la acción de los láseres. Previamente, para reducir costos, esta perspectiva se tuvo para reducir la aplicación de agroquímicos, pero que fueron útiles con el uso de picos individuales de pulverización que solo cuando detectan una maleza, aplican dosis mínimas o herbicidas de contacto de forma localizada (Vaca, 2024), con una carga mucho menor de químicos sobre el agroecosistema. 

De hecho, los robots agrícolas de nueva generación emplean inteligencia artificial (IA), cámaras y sensores para reconocer malezas, analizar el estado de los cultivos y de ser necesario utilizar mecanismos de control eléctrico o disminuir la carga de agroquímicos, de forma relevante (Furnitto y otros, 2026). Incluso proceder a la utilización de otras prácticas de control de malezas a través del manejo agronómico sin el uso de elementos sintéticos que afectan a la flora, la fauna o a la misma especie humana. Ya se están utilizando además de vehículos terrestres, el uso de drones solos o articulados para el control mecánico, o también aún químico, disminuyendo por lo menos, la deriva de agroquímicos sobre los espacios circundantes.  La Unión Europea y China están impulsando, conjuntamente con las otras tecnologías mencionadas el uso de drones para el control de malezas en el campo (Silva, 2026).

Evidentemente, la reducción de la carga de agroquímicos es un objetivo de la agricultura sostenible. No obstante la segura discusión y análisis críticos sobre el ciclo de vida de los materiales involucrados en la producción de estos nuevos instrumentos de control, el uso de información en semejantes volúmenes, el papel de la IA, no estarán exentos de especulaciones e intereses, pero el cambio de paradigma en el control de malezas con químicos, puede ayudarnos a reorientar el camino de una agricultura que hoy en día, sigue siendo insostenible.

En mi libro, Cultivos Transgénicos, ¿Hacia dónde vamos? (Pengue, 2000) planteaba muchas de las preguntas sobre estos impactos de los herbicidas y del paquete tecnológico entero sobre el ambiente y las personas.  E incluso, me preguntaba sobre los efectos de la biología sintética en la agricultura y la salud. Hoy estamos frente a un cambio de paradigma, realmente aún mucho más poderoso.  La IA ha llegado para quedarse.  Puede ser un instrumento que ayude a resolver muchos de los problemas que enfrentamos desde la agronomía y la agricultura en general. Y seguramente, creará otros, que aún ni siquiera nos atrevemos a inferir. La cuestión básica para la ciencia agronómica estriba en si esto será una herramienta que ayude a mejorar las tareas profesionales o no. Y por supuesto, no a manipular a estos con nuevos agentes y cambios inmanejables.

Automatización, robótica, control cultural y mecánico, combinación con información a través de la IA, están a disposición. Serán herramientas que podamos utilizar en beneficio propio.  Por el otro lado, en el marco de las nuevas tareas agronómicas en el campo pensar cómo estas pueden integrarse con prácticas sostenibles y más integradoras como la agroecología – que tiene importantes desafíos técnicos en su escalamiento, particularmente por las limitaciones en dos aspectos esenciales de la agricultura como los volúmenes de fertilizantes naturales necesarios y por el otro lado, el control de malezas –  que no tiene un enfoque parcializado sino holístico. Los pros y contras de tecnologías que ya están en el terreno de la realidad y que ciertamente impactarán de la misma forma que lo hizo la revolución industrial.

No es un solo sector el que se transforma sino todos y casi al mismo tiempo. Cómo reflexionaba en los momentos de escribir el libro sobre los transgénicos, una de las cuestiones que me planteaba, empezando desde su solapa, era si la humanidad estaba preparada para tal transformación y si por tanto, ese era el momento adecuado para recibir esta nueva tecnología tan poderosa en el cambio de las reglas de la vida como la biotecnología moderna. El tiempo para esa primera etapa pareció que daba la razón a mi preocupación. Hoy en día nuevos escenarios, incluso más poderosos se nos plantean y además todo ello, conjuntamente con los embates del cambio climático, el cambio ambiental global y hasta los profundos cambios que están teniendo las sociedades de nuestros días.

En el caso de la agricultura y la alimentación,  las escalas, pensando en cómo hacer llegar mejores alimentos a en poco tiempo, 10.000 millones de personas, con un creciente desbalance poblacional que corre al mundo hacia Asia y África, no son temas menores. El tamaño es importante. Lo grande por un lado. Pero lo pequeño, esa agricultura que a veces es vilipendiada también lo es. La agricultura se transformará. Todo el sistema alimentario lo hará. El efecto de la tecnología, en un sentido u otro, será transformador y amerita que quienes consideramos la relevancia de sistemas ecoagroalimentarios posibles y la única viabilidad hacia agroecosistemas sostenibles analicemos todas las barajas intentando escapar tanto a los cantos de sirena tecnológicos como a los agoreros devenidos en fundamentalistas teóricos de escritorio. Y también comprendamos en manos de quién quedará la comida nuestra de cada día. Cómo se hará, quién la realizará. No será sólo entonces cuestión de una tecnología utilizada como nueva herramienta, cosa quizás muy potente en el caso del control futuro de malezas, sino en cómo esta impacta nuevamente sobre el sistema ecológico y el social.

En mis futuras entregas para estas columnas, reflexionaremos sobre el papel de la IA y sus relaciones especialmente con las nuevas perspectivas de las ciencias en temas ecológicos y agrícolas, el rol de la IA generativa junto con el papel de nuevos agentes en los sistemas alimentarios y naturales.

 Muñiz, Buenos Aires, martes 25 de Agosto de 2026.

 

 

 

Referencias

Bloomer, D. J., Harrington, K. C., Ghanizadeh, H., & James, T. K. (2024). Robots and shocks: emerging non-herbicide weed control options for vegetable and arable cropping. New Zealand Journal of Agricultural Research, 67(1), 81–103. Disponible en: https://doi.org/10.1080/00288233.2023.2252769

Furnitto, N. y otros (2026). Innovations in Robots for Weed and Pest Control: A Systematic Review of Cutting-Edge Research. Mach. Learn. Knowl. Extr. 2026, 8(2), 51; Disponible en: https://doi.org/10.3390/make8020051

IPBES (2025). Summary for Policymakers of the Thematic Assessment Report on the Interlinkages among Biodiversity, Water, Food and Health of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (The NEXUS Report). McElwee, P. D., Harrison, P. A., van Huysen, T. L., et al. (eds.). IPBES secretariat, Bonn, Germany. DOI: 10.5281/zenodo.15673657

IPBES (2026). Summary for policymakers of the Methodological Assessment Report of the Impact and Dependency of Business on Biodiversity and Nature’s Contributions to People. Jones M., Polasky S., Rueda X., Brooks S., Carter Ingram J., Egoh B. N., von Hase A., Kohsaka R., Kulak M., Leach K., Loyola R., Mandle L., Rodriguez-Osuna V., Schaafsma M. and Sonter L. J. (eds.). IPBES secretariat, Bonn, Germany. Disponible en: https://doi.org/10.5281/zenodo.15369060

Miranda, M. A. (2001) [Reseña sobre] Pengue, Walter, Cultivos transgénicos ¿Hacia dónde vamos?, Buenos Aires, Lugar Editorial, 2000. Disponible en: https://www.memoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.622/pr.622.pdf

Pengue, W.A. (2000). Cultivos Transgénicos ¿Hacia dónde vamos?. UNESCO, Lugar Editorial, Buenos Aires. Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/271524511_CULTIVOS_TRANSGENICOS_Hacia_donde_vamos_CULTIVOS_TRANSGENICOS_Hacia_donde_vamos

Pengue, W.A. (2003). El glifosato y la dominación del ambiente. Revista Biodiversidad. Grain. Julio 1, 2003. Disponible en: https://grain.org/es/article/1019-el-glifosato-y-la-dominacion-del-ambiente

Pengue, W.A. (2017). Cultivos Transgénicos ¿Hacia dónde fuimos?. GEPAMA, FHB Cono Sur. Edición Actualizada (2017). Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/319346211_Cultivos_transgenicos_Hacia_donde_fuimos_Edicion_Actualizada_Setiembre_de_2017

Pengue, W.A. (2023). Economía Ecológica, Recursos Naturales y Sistemas Alimentarios ¿Quién se Come a Quién? Orientación Gráfica Editora.  Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/370068450_Economia_Ecologica_Recursos_Naturales_y_Sistemas_Alimentarios_Quien_se_Come_a_Quien

Pengue, W.A. (2026). Hambre y desazón en el país de las vacas y las mieses: Con la conciencia agropecuaria no es suficiente…NCC, Noticiero Científico y Cultural Iberoamericano. Abril 28, 2026. Disponible en: https://noticiasncc.com/plumas-ncc/04/28/plumas-ncc-hambre-y-desazon-en-el-pais-de-las-vacas-y-las-mieses-con-la-conciencia-agropecuaria-no-es-suficiente/

Silva, A. (2026). ¿Puede Perú replicar el modelo agrícola que convirtió a China en una potencia?. Disponible en: https://www.agrolatam.com/tecnologia-8925/china-agricultura-inteligente-ia-drones-seguridad-alimentaria/

Vaca, (2024). Malezas. Innovación con Inteligencia Artificial presentada por la única empresa argentina en el CES 2024. Disponible en: https://agroverdad.com.ar/2024/01/malezas-innovacion-con-inteligencia-artificial-presentada-por-la-unica-empresa-argentina-en-el-ces-2024

Yunfei, G. (2018). Drone spraying: The future of China’s agricultural modernization. CGTN. Disponible en: https://news.cgtn.com/news/7a4d544f306b7a6333566d54/index.html

 

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Walter Alberto Pengue es Ingeniero Agrónomo, con una especialización en Mejoramiento Genético Vegetal (Fitotecnia) por la Universidad de Buenos Aires.  En la misma Universidad obtuvo su título de Magister en Políticas Ambientales y Territoriales. Su Doctorado lo hizo en la Escuela de Ingenieros Agrónomos y de Montes en la Universidad de Córdoba (España) en Agroecología, Sociología y Desarrollo Rural Sostenible.  Realizó estancias postdoctorales en las Universidades de Tromso (Noruega) y en el INBI, University of Canterbury (Nueva Zelanda).

Pengue es Profesor Titular de Economía Ecológica y Agroecología en la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y director del Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente (GEPAMA) de la Universidad de Buenos Aires (FADU UBA).

Es fundador y ex presidente de la Sociedad Argentino Uruguaya de Economía Ecológica (ASAUEE) y fue miembro del Board Mundial de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica (ISEE).  Es uno de los fundadores de SOCLA, la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA), de la que actualmente es responsable de su Comité de Ética. Lleva más de 30 años de estudios sobre los impactos ecológicos y socioeconómicos de la agricultura industrial, la agricultura transgénica y el sistema alimentario a nivel nacional, regional y global y su relación con los recursos naturales (suelos, agua, recursos genéticos).

Experto Internacional, revisor, autor principal y coordinador de autores del IPBES (Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas) (desde 2019), TEEB (2015 a 2019) y del Resource Panel de Naciones Unidas Ambiente (2007 a 2015).

Ha sido autor principal del Capítulo 16 de la Ronda 6 del IPCC (2019/2022), presentado en 2023. Es autor principal y coordinador de autores en el Proyecto Nexus IPBES, análisis temático sobre las interrelaciones entre los sistemas alimentarios, la biodiversidad, la salud, el agua y el cambio climático (2021 a 2025). Participa de la Red CLACSO sobre Agroecología Política y es tutor del Grupo de Agroecología Andina.

Académico de Número de la Academia Argentina de Ciencias del Ambiente y de Varias Comisiones Científicas Asesoras en Desarrollo Sustentable, Ambiente, Agricultura y Alimentación de Argentina.

Profesor invitado de Universidades de América Latina, Europa, Asia, África y Oceanía. Consultor internacional sobre ambiente, agricultura y sistemas alimentarios.  Miembro del Grupo de Pensadores Fundacionales del Ambiente y el desarrollo sustentable de la CEPAL, Naciones Unidas, cuyo último libro es AMÉRICA LATINA y EL CARIBE: Una de las últimas fronteras para la vida (noviembre 2024). Pengue es investigador invitado de la Cátedra CALAS María Sybilla Merian Center de las Universidades de Guadalajara y CIAS, Center for InterAmerican Studies de la Universidad de Bielefeld (2024/2025) y del Center for Advanced Study (HIAS) de la Universidad de Hamburgo (2024/2025).

 

Publicaciones

Todas sus obras pueden bajarse de:  https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue

Últimos libros

GLIGO, N., PENGUE, WALTER y otros (2024).  AMÉRICA LATINA y EL CARIBE: Una de las últimas fronteras para la vida. El libro (español, inglés, francés y portugués), puede bajarse de: https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue

PENGUE, WALTER A. (2023). Economía Ecológica, Recursos Naturales y Sistemas Alimentarios ¿Quién se Come a Quién? – 1a ed. – Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Orientación Gráfica Editora, 2023.354 p.; 24 x 16 cm. – (Economía ecológica / Walter Alberto Pengue ISBN 978-987-1922-51-2 – El libro puede bajarse de: https://www.researchgate.net/profile/Walter-Pengue