La reducción de la vegetación nativa en Brasil durante las últimas cuatro décadas ha aumentado la vulnerabilidad del país ante los efectos de fenómenos climáticos extremos como El Niño, según un estudio divulgado este miércoles por la plataforma MapBiomas.

La vegetación nativa pasó de cubrir el 79 por ciento del territorio brasileño en 1985 al 65 por ciento en 2025, una reducción de 14 puntos porcentuales en 41 años, de acuerdo con la «Colección 11» de los mapas anuales de cobertura y uso de la tierra de MapBiomas.

El estudio cruzó los mapas de uso del suelo con datos de la plataforma MapBiomas Atmosfera para analizar el comportamiento de la vegetación durante los episodios de El Niño de 1997-1998, 2015-2016 y 2023-2024. Los investigadores concluyeron que las áreas donde se mantuvo la vegetación nativa fueron menos afectadas por los extremos climáticos asociados al fenómeno, mientras que las zonas transformadas para actividades agropecuarias registraron impactos más intensos.

En los años de El Niño analizados, la mayor parte de los biomas brasileños sufrió sequías y reducción de las precipitaciones, con excepción del Pampa y de parte de la Mata Atlántica, donde aumentaron las lluvias. La Amazonia fue el bioma más afectado por el déficit de precipitaciones durante los tres episodios estudiados, pues en el fenómeno de 2023-2024, las áreas destinadas a la actividad agropecuaria registraron una reducción de 178 milímetros de lluvia respecto al promedio histórico. El Pantanal también sufrió un fuerte impacto durante el último El Niño y registró en 2024 el año más seco de toda su serie histórica.

En el Cerrado y en el norte de la Mata Atlántica, la intensidad de las sequías aumentó con cada uno de los episodios analizados, afectando especialmente a las áreas de vegetación nativa. La pérdida de cobertura natural estuvo acompañada por una fuerte expansión de las actividades agropecuarias, que en 1985 ocupaban el 18 por ciento del territorio brasileño, mientras que en 2025 representaban el 32 por ciento. Las áreas de pastizales aumentaron en 61,6 millones de hectáreas y las destinadas a agricultura crecieron en 48 millones de hectáreas durante el período.

Las mayores pérdidas absolutas de vegetación nativa se produjeron en la Amazonia y el Cerrado, con reducciones de 53,9 millones y 51,7 millones de hectáreas, respectivamente. Les siguieron la Caatinga, con 10,1 millones de hectáreas; la Mata Atlántica, con 4,9 millones; el Pampa, con 4 millones, y el Pantanal, con 1,9 millones.

La formación forestal fue la que perdió mayor superficie debido a la acción humana, con una reducción de 65 millones de hectáreas, mientras que las formaciones de sabana disminuyeron en 46 millones de hectáreas y los campos inundables en 6,3 millones.

En términos proporcionales, las formaciones de sabana fueron las más afectadas, al perder el 30 por ciento de la superficie durante el período. Según el coordinador general de MapBiomas, Tasso Azevedo, la conservación de la vegetación nativa desempeña un papel relevante frente a los impactos climáticos, al tiempo que la transformación del territorio para actividades humanas aumenta su exposición a eventos extremos.

MapBiomas es una iniciativa de organizaciones no gubernamentales, instituciones de investigación y empresas tecnológicas que desarrolla mapas y datos sobre la cobertura y el uso del suelo en Brasil mediante imágenes satelitales y herramientas de procesamiento de datos.