Colombia.
Los frailejones son las estrellas de los páramos de Cundinamarca, ubicados al oriente de Bogotá. Como ellos, toda la vegetación de estos ecosistemas retiene agua y protege el suelo a altitudes que superan los 4 mil metros sobre el nivel del mar. Colombia alberga cerca del 50 % de los páramos del mundo y cuenta con 37 complejos de este ecosistema, fundamental para el abastecimiento hídrico del país.
Michael Adams explicó que los páramos tienen una extraordinaria capacidad para captar y almacenar agua.
“Capturan hasta cuatro veces más agua. Entonces, estas montañas aquí de Chingaza tienen esta gran ventaja de capturar agua que sube por las nubes de la Amazonía. Esto es agua destilada de las nubes, es lo más limpio que puede ser. Y de esto empieza su recorrido hacia la ciudad”, señaló.
Uno de los principales desafíos para muchos de los 37 complejos de páramos colombianos es detener la pérdida de vegetación. Estos ecosistemas son considerados estratégicos porque regulan el ciclo hidrológico y suministran agua a más del 70 % de la población colombiana.
Los científicos advierten que actividades como la minería ponen en riesgo estos territorios y los servicios ecosistémicos que prestan.
“Si nosotros quitamos esa capa del páramo y nos dedicamos solamente a la actividad extractiva, digamos, de minería, estamos perdiendo un baluarte de la humanidad, estamos perdiendo los servicios ecosistémicos. Nosotros desde los objetivos del milenio de 2005, después lo que conocemos como objetivos de desarrollo sostenible en la agenda mundial, estamos comprometidos como ciudadanos del mundo en conservar estos ecosistemas porque conservan claramente el agua de toda la población hacia el futuro”, afirmó.
Con lluvias frecuentes, bajas temperaturas y neblinas constantes, los páramos mantienen un ciclo hidrológico eficiente. Sin embargo, los expertos consideran necesario restaurar las zonas degradadas para garantizar su funcionamiento.
“Hay unas zonas, digamos en este caso, que pues empieza a cambiar también la vegetación. Digamos, ya empezamos a hablar de esa deforestación, de esos cambios del uso del suelo, que generan también, obviamente, un desbalance en algo que es el balance hídrico de las cuencas donde están los páramos. Al no tener vegetación, empieza a cambiar algo muy importante que es la evapotranspiración. La evapotranspiración, que es toda el agua que pasa a través de las plantas y llega nuevamente a la atmósfera para completar el ciclo hidrológico”, explicó.
Gracias a la divulgación científica, en los últimos años ha aumentado la conciencia sobre la importancia de estos ecosistemas. No obstante, el calentamiento global se perfila como otra amenaza para el rendimiento hídrico de los páramos de Colombia, así como de Ecuador y Venezuela.
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