Un estudio que analizó más de 86 millones de nacimientos registrados en 250 ciudades de 13 países del planeta durante 40 años constató que el riesgo de parto prematuro aumenta de manera casi lineal a medida que se incrementan las temperaturas durante la estación cálida.

El parto prematuro es la principal causa de mortalidad infantil en el mundo, representando el 18 por ciento de todas las muertes en menores de cinco años y el 35 por ciento de las muertes neonatales. Además, se asocia con múltiples problemas de salud a largo plazo, lo que genera importantes costos psicológicos, sociales y económicos para las familias y los sistemas de salud.

La asociación entre altas temperaturas y partos prematuros ya es consistente en la literatura médica. Investigaciones previas sugieren que la exposición al calor puede desencadenar inflamación, estrés oxidativo y vasoconstricción en mujeres embarazadas, afectando la placenta, alterando el crecimiento intrauterino e incluso precipitando el parto.

Sin embargo, el estudio que se publicará en la edición impresa de junio de la revista científica Environment International, evaluó esta asociación de manera simultánea en distintos países —incluidos varios del Sur Global— y bajo diferentes condiciones climáticas utilizando una metodología estandarizada y validada.

Para cada uno de los nacimientos registrados entre 1979 y 2019, los investigadores verificaron la fecha del parto, si había sido prematuro —es decir, antes de completar las 37 semanas de gestación— y la temperatura ambiente durante los cuatro días previos al nacimiento.

El análisis se restringió a los cinco meses consecutivos más cálidos de cada país, con el objetivo de aislar el efecto del calor bajo condiciones climáticas comparables.

“El 1,4 por ciento de los partos prematuros puede atribuirse al calor durante la estación cálida, lo que equivale a 855 casos por cada millón de nacimientos”.

Weeberb João Réquia Júnior, profesor de la Fundación Getúlio Vargas

En total, de los 86 millones de nacimientos registrados durante el período analizado, 36,6 millones ocurrieron en la estación cálida. De ellos, en promedio, el 6,9 por ciento fueron prematuros.

En base a los datos de los modelos bioestadísticos hallaron que “el 1,4 por ciento de los partos prematuros puede atribuirse al calor durante la estación cálida, lo que equivale a 855 casos por cada millón de nacimientos”, dice a SciDev.Net Weeberb João Réquia Júnior, profesor de la Fundación Getúlio Vargas y uno de los autores del estudio. Esta cifra es comparable con otros factores de riesgo hace mucho conocidos, como sobrepeso, obesidad y tabaquismo, agrega el experto.

Canadá, Estonia y España registraron los porcentajes más altos de riesgo de partos prematuros atribuibles al calor (1,76 por ciento, 1,71 por ciento y 1,63 por ciento, respectivamente), mientras que Ecuador, Brasil y Paraguay presentaron los porcentajes más bajos (0,83 por ciento, 1,02 por ciento y 1,28 por ciento, respectivamente).

Según Réquia Júnior, el mayor impacto observado en países del Norte Global podría explicarse porque las altas temperaturas durante las estaciones cálidas tienden a generar efectos más intensos sobre la salud de la población que en regiones tropicales, donde las personas suelen estar más acostumbradas al calor.

“Otros factores también pueden influir en una mayor vulnerabilidad de las mujeres embarazadas frente a las altas temperaturas, como las condiciones socioeconómicas, la infraestructura sanitaria, la calidad de las viviendas y el acceso a sistemas de refrigeración”, agrega.

Lo mismo ocurre con las mujeres que viven en zonas urbanas más expuestas al efecto de isla de calor —áreas urbanas con poca vegetación y altas concentraciones de cemento y asfalto—, donde las temperaturas suelen ser más elevadas y las posibilidades de adaptación, menores.

“Los hallazgos son sólidos, biológicamente plausibles y merecen atención, pero deben interpretarse con cautela, porque no demuestran una relación causal directa de manera aislada”, dice a SciDev.Net Luana Patrícia Marmitt, profesora de la Universidad del Oeste de Santa Catarina, Brasil, quien no participó del estudio.

“La temperatura analizada se basó en datos de estaciones meteorológicas, lo que no necesariamente refleja la exposición individual de cada mujer embarazada”, añade. “Otro punto es que los registros utilizados no permiten diferenciar los partos vaginales de los partos programados, lo que también podría influir en los resultados”.

“Aun así, el estudio aporta evidencias bastante convincentes y muestra que el calor no es solo una fuente de incomodidad para las embarazadas, sino también un factor asociado a la anticipación de los nacimientos”, agrega la experta.

Para Rodolfo de Carvalho Pacagnella, profesor de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Estadual de Campinas y uno de los coordinadores del proyecto Climaterna —que investiga cómo el cambio climático, las olas de calor y la contaminación del aire afectan la salud de las mujeres embarazadas y de los recién nacidos—, los hallazgos tienen implicaciones importantes en un contexto de calentamiento global impulsado por el cambio climático.

“A medida que aumentan las temperaturas medias y las olas de calor se vuelven más intensas, prolongadas y frecuentes, más mujeres embarazadas quedarían expuestas a condiciones térmicas capaces de elevar el riesgo de prematuridad”, agrega el investigador, que tampoco participó en el estudio en Environment International. Los nacimientos prematuros “podrían volverse más frecuentes en distintas regiones del mundo, sobrecargando los sistemas de salud”, añade.

“En ese contexto, proteger a las mujeres embarazadas frente al calor extremo podría convertirse en las próximas décadas en una medida de salud pública tan importante como promover el control prenatal, combatir el tabaquismo o prevenir infecciones durante el embarazo”, agrega Marmitt.