Chile.

La participación de Chile como país invitado de honor en la edición 41° del prestigioso Festival Internacional de Cine de Guadalajara, FICG, en el occidental estado mexicano de Jalisco, confirma un momento de madurez y expansión de la industria audiovisual del país sudamericano.

El encuentro, considerado uno de los principales de Iberoamérica, reúne hasta el día 25 de abril acerca de doscientas películas de 52 países y articula espacios de exhibición, formación e intercambio profesional en la capital jalisciense. En el marco del encuentro, la directora de Cinema Chile, Alexandra Galvis, subrayó la evolución reciente del cine en su país.

“No solo traemos películas, no solo traemos cortometrajes, no solo traemos gran talento. También creo que esta versión se está protagonizando por series. La versión anterior no teníamos el nivel de producción que tenemos de series hoy en día. Y eso te habla un poco de la madurez que ha tenido el cine chileno y el audiovisual chileno, que de pocos años acá ha desarrollado un nivel de producción internacional a escala”, dijo Galvis.

Galvis destacó que el crecimiento no solo se mide en volumen, sino en complejidad narrativa y capacidad de exportación. Desde el ámbito institucional, Daniel Laguna, secretario ejecutivo del Fondo de Fomento Audiovisual de Chile, coincidió en que la industria cinematográfica de su país atraviesa una etapa de fortalecimiento sostenido.

“Nosotros tenemos en Chile leyes que se mantienen en el tiempo, que son política de Estado. Eso ayuda a que las intenciones para ir siguiendo apoyados a los cineastas, a los creadores, se mantengan en el tiempo, no se vayan acostando”, contó Laguna.

El 2026 recién comienza y el cine chileno ya está dando de qué hablar. Películas, series, nominaciones.

La presencia chilena marcó un hito en la Berlinale. Galvis y Laguna coincidieron en que la estabilidad de las políticas públicas audiovisuales en Chile, independientemente de los cambios de gobierno, son un punto clave que ha favorecido la consolidación del sector cinematográfico y creativo.

No obstante, persisten desafíos estructurales como la necesidad de ampliar acuerdos de coproducción, particularmente con países como México, fortalecer incentivos fiscales y adaptarse a nuevas dinámicas, como la propiedad intelectual, en la era de la inteligencia artificial.