Italia.
En un mundo donde la moda cambia de rostro cada temporada, Valentino nunca siguió las tendencias; y precisamente por eso, hoy sus diseños parecen más contemporáneos que nunca. Valentino no diseñaba para el momento, diseñaba para el recuerdo: cada corte, cada costura y cada bordado estaban pensados para detener el tiempo. Porque, para él, la belleza no solo debía sorprender… también debía perdurar.
“Un vestido puede lucirse a través del tiempo si es una creación sólida; un vestido puede llevarse durante años”, destacó Valentino.
Es así como sus prendas conservan una modernidad extraordinaria, creadas bajo una idea de eternidad. Son vestidos que atraviesan intactos el paso de las estaciones, siempre elegantes, incluso cuando todo a su alrededor cambia.
Parecen recién salidos del taller, aunque hayan pasado décadas desde la paciente construcción de esas formas perfectas.
Hoy, uno puede vestir un Valentino de hace treinta años y sentirse totalmente actual. Porque las creaciones del “emperador de la moda” nunca fueron prisioneras de una época.
En el fondo, Valentino siempre creyó que la belleza no tiene fecha de caducidad: su legado es la elegancia de un estilo atemporal que lleva consigo un mensaje claro: la belleza jamás pasa de moda.
Por: RAI.
- Cámaras hiperbáricas de la UTN ayudan en diversos padecimientos - marzo 31, 2026
- Tetanalgesia, procedimiento que alivia dolor en recién nacidos - marzo 31, 2026
- IPN impulsa tecnología que convierte residuos en energía renovable - marzo 31, 2026




