Perú.

María Adorta llegó de Venezuela a Perú con una maleta que contenía 100 pañales ecológicos y el objetivo de reunir dinero para iniciar un emprendimiento. Siete años después, su negocio en Lima se consolidó como un ejemplo de superación y del aporte económico de la migración venezolana.

Antes de migrar, realizó un estudio de mercado a través de redes sociales y eligió Perú por la receptividad que encontró hacia su producto. Diez meses antes de viajar, comenzó a enviar pañales con migrantes que llegaban al país, a quienes también les planteaba la oportunidad de iniciar el negocio y comenzar a producir desde su llegada.

El informe Análisis de la Contribución Fiscal y Económica de la Migración Venezolana de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) revela que en Perú residen 1.66 millones de migrantes venezolanos. Su contribución fiscal creció de 139.8 millones de dólares en 2021 a 596.9 millones en 2024, mientras que su consumo alcanza los 2 mil 400 millones de dólares. El estudio destaca que la inserción laboral y el aprovechamiento del capital humano migrante representan una oportunidad para el crecimiento económico del país.

Adorta participó en programas de la OIM, donde aprendió a elaborar un plan de negocio, calcular estructuras de costos y fortalecer su propuesta productiva. Gracias a ese acompañamiento, logró expandir su emprendimiento y participar en espacios internacionales como la feria Expo Cruz, en Bolivia, lo que le permitió vender no solo en Perú, sino también en ciudades como Santa Cruz de la Sierra y La Paz, donde contó con tiendas aliadas clave para su crecimiento.

Desde su taller en Lima, la emprendedora formalizó y expandió su marca, un negocio sostenible que hoy genera empleo principalmente para mujeres venezolanas y peruanas. Su historia refleja cómo la migración no solo implica desafíos, sino también oportunidades de innovación, crecimiento económico y desarrollo productivo.