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Un reciente estudio revela una realidad preocupante en la música en vivo en Estados Unidos. Seis de cada diez asistentes han sufrido acoso o agresión sexual en algún concierto. Los datos publicados en la revista Injury Prevention muestran que las mujeres son las principales afectadas: un 82 % reconoce haber vivido estas situaciones, frente al 39 % de los hombres. Uno de cada cinco afirma que le ocurre con frecuencia.

El sondeo incluye a más de mil personas, la mayoría con edades de entre 30 y 49 años y con una presencia habitual en la escena musical. Esto refuerza la conclusión de los investigadores: el acoso sexual está incrustado en la experiencia cultural de miles de aficionados. Sin embargo, casi nueve de cada diez afectados no denunciaron lo ocurrido.

Los investigadores advierten que esta falta de denuncia refleja la carencia en la prevención y en la implicación del personal de los recintos. Concluyen que la industria musical debe actuar, reforzar la formación del personal, garantizar canales accesibles de denuncia y construir espacios seguros. El objetivo es que disfrutar de la música en directo no implique riesgos para la seguridad y la dignidad de los asistentes.