España.
Un estudio publicado en Nature Communications revela que el COVID persistente está vinculado a alteraciones menstruales, pero no una pérdida de la función ovárica.
Investigadoras del Reino Unido encuestaron a unas 12 mil personas y observaron que quienes padecen COVID persistente presentan menstruaciones más largas con mayor volumen de sangrado y episodios de sangrado entre periodos.
El análisis también muestra que los síntomas del COVID persistente tienden a intensificarse durante los días previos y durante la menstruación. Esto apunta a una relación de doble dirección entre la enfermedad y las alteraciones menstruales.
En estudios más detallados, las científicas encontraron señales de inflamación en el endometrio y un desajuste en la regulación hormonal.
La investigación concluye que, pese a estas alteraciones, no hay pruebas de una pérdida significativa en la función de los ovarios. Los autores subrayan que se necesitan estudios más grandes y diversos para confirmar los hallazgos y abrir la puerta a posibles tratamientos.
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