Donde antes se escuchaban las redes de los pescadores y el bullicio de los niños en la escuela, hoy solo se oye el rugido del mar y se ve como las olas cubren lo que alguna vez fue El Bosque, una pequeña comunidad de pescadores en la costa del estado de Tabasco, reconocida oficialmente como la primera en México, desplazada por la crisis climática. Las imágenes son elocuentes. El mar avanzó sin tregua, devorando calles, casas, un hospital y la cooperativa pesquera. 

“Y esa es la casa de mi vecino que se la llevó el año pasado. Pero aparte de esta, había una calle y había casas del otro lado. Y aparte de eso, caminábamos como quinientos metros hacia allá y, pues, para ir a correr a la playa o cualquier cosa. De aquí, le digo, de mi vecino había una calle y del otro lado había una hilera de casas, y todas se las llevó”, destacó Cristina Pacheco, desplazada. 

El proceso comenzó en 2017, cuando los habitantes notaron cómo la línea costera retrocedía cada temporada. Lo que al inicio parecía mareas inusuales, se convirtió en un fenómeno imparable. En pocos años, el mar penetró más de medio kilómetro tierra adentro y para 2024, el poblado había desaparecido casi por completo. 

“Me dio tristeza, de verdad. Tanto, tanto por mi gente, que a pesar de que no son nada míos, pues son mis vecinos y acostumbrada a ellos… para mí es difícil, porque ya no es lo mismo. Y mi casa, pues ya no puedo decir mi casa porque, pues no es igual casa ajena que la propia”, destacó Agilisa Áreas, desplazada. 

El reconocimiento de El Bosque como comunidad desplazada climáticamente marcó un hito jurídico. Por primera vez, el estado mexicano reconoció que un grupo de personas había sido forzado a abandonar su territorio por causas directamente vinculadas con el cambio climático.

«Este caso sienta las bases de cómo México se está preparando para afrontar y adaptarse a la crisis climática», explicó Nora Cabrera, directora de la organización “Nuestro Futuro”.

“Y que ante esas condiciones, en algunos lugares ya no te puedes adaptar en ese mismo territorio a ese aumento de la temperatura y que te tienes que reubicar a otro lugar. Y que esas personas no necesariamente van a migrar a otros países, sino que dentro de su territorio se tienen que ir a otros lugares porque su territorio se vuelve inhabitable”, relató Cabrera. 

A lo largo de siete años, los habitantes de El Bosque se enfrentaron a la incertidumbre y al desarraigo. Sin embargo, su historia dio un giro cuando en 2023 el gobierno estatal, junto a organizaciones civiles, inició su reubicación en un nuevo territorio, unos kilómetros tierra adentro.

Allí, 51 familias han comenzado a reconstruir su vida, mientras una decena sigue en proceso legal para acceder a una vivienda. El caso ya inspira a otras comunidades en riesgo en el golfo de México y el pacífico mexicano. El Bosque fue devorado por el mar, pero sus habitantes no se dejaron vencer. Su historia, convertida en precedente, recuerda que el cambio climático no es una amenaza lejana, sino una realidad que exige respuestas urgentes y humanas.