Permitirá monitorizar en tiempo real el movimiento de los glaciares, crucial para estudiar la subida del nivel del mar, y detectar deformaciones del suelo que pueden preceder a terremotos y erupciones volcánicas, así como evaluar los daños tras una inundación o un deslizamiento de tierra. Imagen de archivo del Etna en erupción. EFE/EPA/ORIETTA SCARDINO