Ecuador.

Con una preparación de apenas 3 minutos y conexión a Bluetooth, este profesional puede monitorizar la actividad eléctrica de un cerebro humano en tiempo real. “El aparato que ustedes van a ver es un electroencefalograma de 14 canales, es decir, mide la señal o la actividad eléctrica dentro de 14 puntos específicos de nuestro cerebro”, dijo Jorge Gordón, neuropsicologo en la Universidad Técnica del Norte (UTN).

Cada uno de los electrodos que se colocan en la cabeza pueden mostrar información sobre la memoria, la atención o las emociones, pero también tiene aplicaciones clínicas. “Nos ayuda a comparar sus poblaciones normales o poblaciones con algún tipo de patología y nos permite coadyuvar a nuestro diagnóstico. No nos reemplaza, no es que lo hace solo, sino más bien nos va ayudando y nos va guiando en áreas específicas del cerebro que tienen mayor activación o menor activación. Podemos ver un estado de calma. Un estado de calma, no es un estado de meditación, sino más bien de calma, de tranquilidad. Es lo que nos está mostrando la actividad neuronal del participante”, explicó.

Jorge Gordón es el único en la provincia de Imbabura en Ecuador que utiliza esta tecnología para trabajar con sus pacientes, en especial a la hora de realizar sesiones de rehabilitación cognitiva. “Yo trabajo con daño cerebral adquirido o trastornos del neurodesarrollo. Daño cerebral adquirido el que se presenta por accidente cerebrovascular, tumor, traumatismo craneoencefálico y trastornos del neurodesarrollo asociados con discapacidad intelectual, trastornos del espectro autista, trastornos por déficit de atención e hiperactividad. Se le puede utilizar como parte del proceso terapéutico porque tiene software que son como juegos que en un inicio parecería que es solo para niños, pero también se puede trabajar con adultos con alguna vez las características previamente mencionadas”, detalló.

Las aplicaciones del Emotiv, nombre del equipo, no se limitan únicamente al uso en neuropsicología y áreas afines, sino que van más allá. “Este viene a ser ese conector que nos permite registrar datos para luego enviarlos a algún tipo de aparato. Por ejemplo, personas con cuadraplejia pueden entrenar sus redes neuronales asociándolas al movimiento y luego la silla de ruedas tomar ese tipo de mecanismos para que a través del pensamiento podríamos decirle, pero en realidad es una activación de redes neuronales, pueda moverse hacia adelante, hacia atrás, izquierda, derecha y pueda tener un control total de sociedad de ruedas”, agregó.

La tecnología, que antes era exclusiva de hospitales, hoy en día cabe en la mochila y se ha convertido en una ventana al cerebro humano que abre nuevas posibilidades para la ciencia y la educación.

Por: Universidad Técnica del Norte (UTN) / Viviana Obando.