Pálpite, Cuba. Tan pronto se posa en una rama, remonta el vuelo batiendo sus diminutas alas. En Pálpite, al suroeste de Cuba, el jardín de Bernabé Hernández se transformó en un refugio para el colibrí abeja, el ave más pequeña del mundo. «No nos cansamos. Siempre hay algo nuevo que descubrir», asegura este septuagenario hombre de campo, mientras observa cómo dos ejemplares se abalanzan sobre un pequeño bebedero suspendido en el jardín de su...