Francia. Las uvas de Corbières, en el sur de Francia, empiezan a madurar demasiado rápido. Con el calentamiento global, se llenan de azúcar y crean vinos con más alcohol, obligando a los viticultores a usar cepas más resistentes a las altas temperaturas, como las españolas o las portuguesas. «Antes, decía que un vino a 12 grados era la regla y 12,5 la excepción. Después fue 13, y luego 13,5. Ahora dije: ‘basta'», cuenta Claude Vialade, de...