España. Con un estuche de acuarelas, comprado por sus padres hace más de 70 años y que aún hoy puede verse en la propia exposición. Así empezó la historia de amor con el arte de Vicente Conejero Tomás, el niño que quiso ser pintor y acabó, en parte obligado por la precaria situación familiar y por suerte, viéndolo desde el prisma científico, orientando su vida profesional hacia la tecnología, la investigación y la docencia. «Yo, de alguna...